miércoles, marzo 12, 2008

Eliot Splitzer renunció a su cargo como gobernador de NuevaYork, por haber sido vinculado como cliente de una empresa que vendía prostitución. No sé si en Estados Unidos, el país más liberal del mundo, contratar una prostituta sea ilegal... independientemente del precio del servicio... No sé si en el juramento que hizo al tomar el cargo, se comprometió a no relacionarse sexualmente con prostitutas... Pero en una muestra de congruencia, de vergüenza y de orgullo, decidió ofrecer su renuncia ante tal escándalo.

Lo contrario pasa en nuestro país, con nuestros gobernantes: Sergio Vela, encargado de Conaculta, ha despilfarrado cientos de miles de pesos en viajes que no han retribuído en nada a la cultura del país... ha sido criticado por todos los grupos de artistas e intelectuales del país por su personalidad soberbia, y su escandaloso e inútil gasto. ¿Qué dice él? "No renunciaré. Los gastos que hice son completamente legales."


Por otro lado, un personaje que se acredita como secretario de gobernación, ha sido acusado por haber firmado contratos a nombre de una empresa privada con Pemex, siendo este mismo, un alto funcionario de la secretaría de energía. Más allá de ver la legalidad o no de los documentos, por puro sentido común, no es posible jugar como "juez y parte"... Menos cuando se es servidor público. ¿Qué dice él? "No renunciaré. Los contratos que firmé son completamente legales."

Da click para agrandar la imágen y ver
los resultados de la encuesta de María de las Heras


Si el señor Splitzer fuera parte del gobierno mexicano, ¿Qué creen que diría? "No renunciaré. Los encuentros que tuve con esas mujeres, son completamente legales."

No cabe duda que el sentido común y un código de ética pueden ser más poderosos que la mismísima ley.

3 comentarios:

Esteban dijo...

Alex, dos comentarios:

- La investigación de Spitzer fue hecha por la FBI y por el IRS (el equivalente del SAT) por las cantidades en efectivo que estaban involucradas.

Spitzer renunció porque violó la ley, porque transportar prostitutas (él pagó por el transporte) entre estados es un delito federal. Así que si no hubiera renunciado lo hubieran desaforado (supongo que esa palabra te es familiar, aplica para los políticos que cometen delitos com-pro-ba-dos) y hubiera enfrentado cargos. Sí, cargos, él no hubiera hecho plantones, hubiera enfrentado cargos y la cárcel.

- Yo creo que cualquier político en cualquier país, al que se le compruebe que trasgredió la ley debe ser desaforado y sancionado de acuerdo a la misma ley. Se apellide López o Mouriño.

- No se vale tergiversar la realidad norteamericana y la mexicana para hacer comparaciones tan fuera de contexto. No se vale, pero estás en tu derecho, gracias a que vivimos en una democracia y hay libertad de expresión.

- Si gustas vete a Cuba, o a Venezuela a tratar de publiicar tu blog. Y agradécele a tu país por la libertad recién obtenida. Porque tal vez estás muy chiquito para acordarte, pero en fechas tan cercanas como 1994 no podías decir nada que no estuviera autorizado por el gobierno.

AlexB dijo...

Sí. Tienes razón. La comparación es muy mala. Sólo quería escribir algo alrededor de le encuesta de María de las Heras donde dice que el 85% de los mexicanos deseamos que Mouriño se vaya. Y no por un delito com-pro-ba-do, sino por un delito con-fe-so. Si en EU es delito trasportar putas, en México es un delito el puto tráfico de influencias... la diferencia es que seguramente el FBI es autónomo del poder federal y la PGR tiene la instrucción de no tocar al secretario.

Anónimo dijo...

No no Alex, estas equivocado. En primer lugar, recuerda que, segun tu propia voz, Mexico no se compara con ningun otro pais. Ninguno sirve ni servira de ejemplo.
En segundo lugar, se te olvida que en Mexico no existe la ley, mucho menos el sentido comun, y cualquiera puede hacer lo que quiera. Desde el camion que se pasa el alto(o mata a alguien, aqui es lo mismo) y se mocha con una mordidilla hasta los mega robos (y asesinatos, tambien es lo mismo) super conocidos de los mequetrefes que ostentan el poder publico. Ni modo.