lunes, agosto 06, 2007

Junto con mi sillón preferido para la lectura, está una pila de libros que tengo desde hace tiempo como tareas pendientes. En ese montón de libros, figuran dos de García Márquez, uno de Borges y hasta la tesis de maestría de mi papá. También están un par de revistas de arquitectura y diseño, que, aunque no las he terminado de leer, por lo menos son más frecuentadas por los interesantes dibujos y fotografías que me emocionan cada que las hojeo.

Los pocos y no muy buenos horarios que quedan disponibles después del trabajo y las tareas domésticas, no son los más productivos cuando se trata de leer.

Ayer, cuando había terminado mi diligencia en la ciudad de Chihuahua, y mientras esperaba tomar mi vuelo de regreso, me dí cuenta que había llegado al aeropuerto una hora y media antes de la cita, así que me dispuse a perder el tiempo recorriendo meticulosa y detalladamente los pocos puestos comerciales de la sala de espera. Al final el último puesto, era uno de libros y revistas, y sin más locales qué visitar, y con todavía mucho tiempo por esperar, me decidí a comprar un libro o una revista que me ayudara a hacer más amena la espera.

En un rincón del estante estaban dos ejemplares de "La mafia nos robó la Presidencia" de Andrés Manuel López Obrador. Y lo compré. Este libro lo ví por primera vez en venta en la Convención Democrática Nacional que se celebró el 1° de Julio pasado, pero dado que no tenía dónde guardarlo, mientras pasaba la marcha y el mitin, decidí no comprarlo en ese momento, pero no lo había vuelto a ver hasta ayer.

El caso es que, a pesar de tener muy conciente que tengo una larga y penosa lista de libros que quiero leer antes, comencé uno más, pero en esta ocasión no pude dejar de leerlo hasta que lo terminé. Durante la espera, en el vuelo, en la escala en Torreón, y el aterrizaje en Guadalajara, en el taxi a casa y un par de horas más en mi sillón de la lectura, fueron suficientes para leerlo.

En el tema de "López Obrador", por los círculos en los que me desenvuelvo, siempre tengo muchísimas más diferencias que coincidencias, incluso con mis amigos y familiares. Y aunque mientras leía el libro me imaginaba recomendándolo a ciertas personas, claro está que no lo leerán. En primera, porque uno de los comunes denominadores de la inmensa mayoría de mis amigos autonombrados "antipejistas", no leen libros; vaya, ni leen el periódico... es más, dudo que al darse cuenta de qué se trata es post, continúen leyendo. Lo más seguro es que a la altura de esta línea, casi todos habrán claudicado.

La segunda razón por la que creo que no leerían el libro aunque se los recomiende es porque creen con fé y devoción en lo que dicen los noticieros de radio y televisión. Repiten, con torpeza los argumentos que oyen en los medios y en sus amistades... las repiten, como si estuvieran seguros de que se tratan de verdades absolutas y divinas. Confían tanto en tales fuentes de información, que no se atreven siquiera a dudar su veracidad, aunque se tratara de una nota cadena que les llegó a su correo que compara a López con Chávez. Si lo dice ese mail, sin duda es verdad.

El caso es que el libro es facinante. Es un relato de la vida de AMLO, en sus propias palabras, desde su niñez hasta la primer convención democrática, pasando por su juventud y todos los acontecimientos políticos que lo pusieron en la carrera por la presidencia de la república... Desde luego aparece con lujo de detalle acontecimientos del pasado reciente como su relación con Fox, su visión del gobierno del DF durante su gestión, los video-escándalos, el intento del desafuero, la campaña electoral del 2006, y una descripción minuciosa de los mecanismos del fraude electoral que le arrebató el triunfo.

El libro, desde el punto de vista literario es excepcional. Es la historia moderna de este país, narrada desde la óptica de un protagonista, contada con un estilo muy relajado, detallado, y para mi grata sorpresa, no se percibe el tufo de un rencor y odio que cualquiera podría imaginar al ver la portada del libro. Es una lectura ligera, amena, muy interesante, y muy reveladora, más, porque nos lleva a recordar los titulares de diarios, a recordar notas de radio y televisión y no se puede evitar confrontar las dos realidadas tan contrapuestas.

Desde el punto de vista documental, es invaluable. A lo largo del texto, nos podemos imaginar la descripción tan clara de la radiografía de los poderes fácticos de nuestro país. De todos es sabido que nuestro país adolece del cáncer de la corrupción, pero cuando le pones nombres y apellidos, cuando relacionas la corrupción con políticos de carne y hueso y personas físicas y morales, te puedes dar cuenta de la pudredumbre que se esconde detrás de los cuellos blancos quienes con sus discursos y sus caras inocentes, aparentan lo opuesto a lo que en realidad son.

Es un libro que no convertirá a nadie en perredista. Ni creará simpatías para el autor. Ni siquiera será capaz de hacer reconsiderar los injustos juicios que se han hecho del movimiento... pero si se lee con detalle y con mente abierta, sin duda significará un sismo para los conceptos ingenuos que se tienen de los hombres que gobiernan este país... Seguramente pondrán a prueba de los lectores la confianza que se pueda tener de los hombres al poder, al mostrar de una manera tan clara y probada las relaciones convenencieras que sostienen con los dueños del dinero. Muestra con "pelos y señales", los truculentos tratos en los oscurito y de cómo la prensa vende el mismo acto como algo que nos beneficiará a todos.

Nos hará dudar, aunque no queramos de lo que se dice en los medios. Nos hará pensar qué se esconde detrás de la nota, o nos preguntaremos qué notas son censuradas y ocultas para no ser difundidas...

Creo que de eso se trata la publicación del libro. Mostrar, aunque sea después de un año de la elección, cómo sucedieron los hechos vistos desde la perspectiva del "acusado". Nos enseña a dudar de lo que dicen los políticos... incluso, se podrá dudar de lo que está escrito en este libro, pero en este mar de información que circula sólo en una dirección, es valioso leer y considerar un contrasentido.

-"¡Qué güeva, güey!", -"Osea... ¡Bye!", -"¡Buenas noches!", y muchas otras expresiones por el estilo serán parte de los comentarios que recibiré por esta recomendación... ya me parece escucharlas-leerlas... pero de cualquier manera, y previendo que no estarán dispuestos a cooperar con el movimiento, comprando el libro, pongo a su disposición el mío para que lo lean sin gastar un peso.

¿Quién dijo "yo"?

4 comentarios:

Oscar Huerta dijo...

Es tan fácil leer lo que queremos escuchar, todo lo que no rete nuestras verdades concebidas. Y supongo que es precisamente ahí donde está el reto, leer a los que no piensan como nosotros, a los que tienen otra visión del mundo.

Una visión simplista me haría suponer que todos esos que claman (como la propaganda oficial) que no hubo fraude son en realidad cómplices del ese pecado. No es suficiente AlexB conformarse con lo que nos hacen tragarnos vía la TV, nosotros somos los culpables de vivir en esta adolescencia mental... etapa de la imbécil obstinación por estar siempre en lo correcto sin bases sólidas de conocimiento. La información es una responsabilidad que varios no queremos tener porque las responsabilidades acarrean compromisos y la posibilidad de equivocarnos. No es suficiente votar por el PAN (antes por el PRI) y olvidarse que tenemos más de 65 millones de personas que viven en condiciones indignas, ellos también son nuestra responsabilidad aunque tomemos vacaciones en Cancún y conduzcamos un Toyota.
Por eso yo considero importante que la izquierda (ahora representada por López Obrador y el PRD) debe llegar a la presidencia, para ponernos a prueba y ver si enderezamos el camino. Y si fallan también como el PAN y el PRI deberemos echar abajo la estructura actual de partidos y comenzar de nuevo.

Pero es más sencilla (y quizá hasta feliz) vivir en la ignorancia, como dice Albert Camus en "La caída", vivimos en un malconfort y ya no hacemos nada por mejorar por el miedo a perder lo poco e indigno que tenemos.

AMLO no es un peligro para México, somos los votantes que sin la menor información y reflexión nos volcamos a las urnas a arruinarnos y arruinar a otros, a construir nuestra propia muralla. Una muralla que pensamos nos protegerá de lo que tememos, pero que en realidad es lo que nos obstruye y no nos deja avanzar.

Bueno, me apunto para que me prestes el libro, ya había leído fragmentos que aparecieron en la prensa. Y mira que le hacen falta tantas cosas que pasaron y que nos ayudarían a entender por qué se robaron la elección. Y quizá, cambiaríamos de bando.

Te abrazo con afecto AlexB.

Oscar De León dijo...

Atenderé sin duda tu recomendación. Quisiera hacer algún comentario alusivo al contenido de este libro, pero eso tendrá que esperar un poco, espero que no mucho. Mientras tanto me concretaré a darte mi opinión sobre lo leído. Entiendo tu desánimo por no poder comunicarte con ciertas personas, enfrentarte a su apatía no alienta en lo más mínimo. Estoy de acuerdo que hay personas que prefieren mantenerse estériles ante el conocimiento, ante las nuevas ideas que modifiquen su status quo, ante aquello que los enfrente a la realidad.

Sin embargo, yo guardaría esperanzas de que, por lo menos, terminen debatiendo o evaluando algo que sea diferente a sus principios, sin prejuicios o valoraciones superficiales, solo por el ánimo de crecer, de aprender algo nuevo. Después de todo, la fe termina donde inicia la razón. Cierto es que todos terminaremos siendo alcanzados y seguramente rebasados por la realidad. Cuando esto sucede lo único que nos queda es aceptarla. La apertura o la cerrazón con la que hayas afrontado este proceso, hará que aceptes orgulloso o avergonzado esa verdad, pero insisto, no quedará más remedio que aceptarla.

Un libro, un escrito, una idea expresada en el momento justo y de la forma adecuada puede sin duda cambiar el orden establecido de las cosas. No puedo decir necesariamente que la vida evolucione, pero sin duda cambia. Trascender en la ideas es lo importante, lo sustancial, lo que nos hace mejores, en una palabra más maduros.

Quien lea el libro… que lo critique. Quien no quiera hacerlo, que siga siendo feliz como prueba irrefutable de la realidad en la que vive.

En relación a lo que concluyes como “describir minuciosamente la manera en la que le arrebataron el triunfo” yo diría (quizás sea más una cuestión de forma que de fondo) que el triunfo fue lo único que no le arrebataron. Técnicamente le arrebataron la presidencia, los espacios en los diarios y noticieros, lo condenaron (aunque no para todos) a la ignominia haciendolo protagonista de un discurso confeccionado por el malevaje. Pero lo que jamás podrán arrebatarle es el triunfo… Con argucias y tecnicismos, con descaro y complicidades, lo despojaron de la presidencia y muchos, aun reconociendo esto, permanecen impávidos y hasta satisfechos. Pero no te desanimes que solo estas cumpliendo con tu función de permanecer en constante movimiento. Ya habrá quien quiera valientemente leer esos libros que los confrontan, escuchar esas opiniones que los meten en aprietos, y si no… que sigan siendo felices…!

Hasta la vista…!

Esteban dijo...

Pr�stamelo Alex. Yo creo en la libertad de expresi�n.

As� como los seguidores del Pejecillo Valiente no creen en la libertad de expresi�n.

As� como irrumpieron a gritos en la presentaci�n del libro de Jorge Fern�ndez Men�ndez que seguramente no le�ste y que se refiere tambi�n al 2 de Julio.

Y muchas otras irrupciones que violaron la libertad de expresi�n

Yo respeto siempre dicha libertad. Aunque algunos la utilicen para leer o escribir estupideces. Pero me gustar�a leerlas, y aprender, aunque sea que NO hacer.

Saludos. Esteban

Anónimo dijo...

...algunos de tus amigos que no estamos de acuerdo con AMLO si leemos... por lo cual no me pongo el saco... y aunque ese libro no me interesa en lo absoluto, si me interesa por ejemplo el que escribio Elena Poniatowsca, que para mi es una persona mucho mas respetable que el Peje y sus amigos 'politicos'...