martes, mayo 29, 2007

Al escribir el post anterior, innumerables recuerdos llenos de nostalgia fueron brotando como palomitas de maíz girando en el microondas.

No fué sino hasta el último año del bachillerato (1991-1992), que tuve acceso a una computadora personal. Muchos años antes, había tenido muy claras las nociones de cómo eran, y cómo funcionaban, gracias a un centenar de programas producidos por la UNAM, que transmitía el canal 13 de Imevisión, pero así, lo que se dice conocer una computadora, fué hasta que a alguien brillante se le ocurrió cambiar la clase de "Mecanografía I y II", por "Introducción a la Computación I y II", de la retícula de los estudiantes del Bachillerato Técnico en Administración en el que yo estudiaba.

La primer clase de "Compu", fué en un flamante centro de cómputo de 15 a 20 computadoras "286". Todavía puedo recordar la emoción de ver en un color verde brillante la frase "Insert de Operating System Disk in the drive A:", que apareció en el monitor cuando prendí la computadora, apesar de la instrucción de "no tocar los equipos" que nos había advertido la profesora.

La lista de útiles para "Compu I", era un derroche de ciencia: 5 diskettes flexibles de 5 1/4", con sus etiquetas en blanco , y 100 hojas continuas. Además debíamos cooperar para comprar entre todos los del salón un par de cintas para impresora de matriz de puntos.

Al final del curso, para poder hacer el trabajo final, teníamos que seguir con una secuencia que yo dominaba con una perfección escrupulosa:

A) Introducir el disco con la etiqueta que dice "DOS" en el drive A:.
B) Encender la computadora y el monitor.
C) Tan pronto aparecía el prompt "A:\>", sacar el disco de la unidad A: y meter el disco que tenía la etiqueta que decía "Drivers", y escribir la palabra "Herc", y presionar "[enter]" (tiempo despues comprendí que los monitores monocromáticos verdes, modelo "Hércules", necesitaban unos drivers especiales para funcionar adecuadamente.
D) Sacar el disco y ahora, meter el disco con la etiqueta que dice "Word Perfect", escribir "wp" en el prompt, y entonces podría, usando ese fabuloso procesador de palabras, teclear la lista de los comandos del sistema operativo DOS más usados y breve descripción de su funcionamiento.
E) Al termino de la redacción de la tarea, esperaría mi turno a que mis compañeros que estaban usando la impresora la desocuparan, para poder llevarla a mi escritorio, y conectarla al puerto paralelo, revisar el estado de la cinta, colocar la cabeza impresora en su lugar, y poner el papel en posición para que usando los rodillos y los engranes, las hojas de papel contínuo quedara correctamente, y entonces, sí,
F) Del menú de "File", seleccionar la opción "Print..." y seleccionar el puerto "LPT1:"
[Aprovechando que tenía en el escritorio la impresora, podía imprimir del disco de mis archivos, un documento que hice en "Flow" con los símbolos de los diagramas de flujo y explicación de su uso... al término de grabar todos los cambios, debía pegar una cinta negra para cubrir una "muezca" en el disquete, para protegerlo contra escritura. Lo guardaba en su sobrecito de papel, y ahora en una caja de plástico rígido que dice "Verbatim"].

Sí, me inicié en este maravilloso mundo de las computadoras con una PC AT286, con 256kb de memoria en RAM, sin disco duro, con 2 Diskette Drives de 5.25", y con un monitor monocromático verde. Usaba el DOS versión 3.0 y usaba una impresora de matriz de puntos modelo Star1000.

Afortunadamente los 4 lectores que siguen este blog me conocen y podrán constatar que apesar de lo que se puede imaginar al leer este post, no soy un anciano... La evolución del cómputo va más rápido que cualquier otro avance tecnológico.
Estudié una carrera técnica, muy ligada a computadoras. Desde mi primer empleo formal, he estado vinculado con la tecnología. Primero dando soporte, luego participando en líneas de manufactura de equipos de alta tecnología, después, vendiendo soluciones tecnológicas, y ahora, vendiendo equipos de cómputo para mercados masivos.

Sin considerarme un tipo que "las sepa de todas, todas", sí creo que me he mantenido por lo menos a una distancia lo suficientemente razonable de aspectos tecnológicos como para no ser sorprendido tan fácilmente, al menos en lo que al hardware de cómputo se refiere.

Ahora, que estoy en el medio del cómputo, desde luego procuro estar al tanto de todo cuanto se inventa en este renglón, y por esta misma posición en la que estoy, un fabricante de una reconocida marca de accesorios para almacenamiento de información, se acercó para ofrecerme uno de sus nuevos productos para que lo probara y validara que fuera compatible con las computadoras que vendemos.

Es una "Express Card" de 8GB de capacidad. Esta monería, funciona como un disco extraíble muy portátil, de apenas 7.4cm x 3.4 cm y medio centímetro de grosor, resistente a golpes y que funciona a una velocidad que supera por mucho los dispositivos similares que usan el puerto USB2.0.

Después que las pruebas fueron un éxito y que quedé muy satisfecho con el producto, puse la tarjetita en la palma de mi mano, y no podía dar crédito de los pasos agigantados con los que avanza la industria. ¡Hace 15 años, tenía en la palma de mi mano un diskette de 3.5", con doble densidad, con la fabulosa capacidad de almacenar 1.44MB! Y este diskette, estaba superando por mucho a su antecesor, un diskette que medía 5.25", con una capacidad de 360Kb, que era demasiado flexible, frágil, y tenías que ponerle un pedazo de cinta para bloquear su escritura.

No tengo una idea clara de cómo se almacenaba la información cuando yo tenía un año de edad... pero en los últimos 15 años he sido testigo de la vertiginosa y exponencial carrera por el almacenaje de información, y ahora, que en mi mano tengo una tarjetita que puede almacenar toda la información que he podido generar en años, no me puedo aventurar a imaginar cómo va a guardar sus tareas mi hijo cuando tenga 15 años... o cómo va a respaldar su información cuando tenga 30.

Si no lo hubiera vivido yo, pensaría que todo esto es producto de la ciencia ficción.

lunes, mayo 28, 2007

Andrés observando la lente de la cámara de su papá.

Andrés se ha negado decir palabra alguna. A veces, en una "frase de sus borucas", puedo escuchar que dice "pa-pá", pero para no hacerme ilusiones, debo suponer que lo aleatorio que pueden ser los limitados fonemas de mi hijo, la combinación de "pa-pá", es tiene una alta probabilidad de aparecer en cualquier momento.

Por otro lado, entiende ya muchas cosas: le decimos: "Ven", y viene. "Dame", y pone la galleta que trae en su mano en mi boca... "Toma", y extiende su mano para agarrar lo que se le ofrece. "Siéntate", con unas palmaditas en su banquito, y se sienta. Le decimos "Házme unos ojitos", y los cierra de una manera diferente a como parpadea normalmente... "¿Dónde está mi nariz?" y me aprieta la nariz hasta que me la deja roja. Le decimos "¿Vamos a la calle?" y se acerca sin titubear a la puerta de salida, tratando de alcanzar la cerradura.

La única palabra que me temo que no ha aprendido su correcto significado es el universal concepto "NO". Cuando estoy cómodamente sentado viendo algún programa de televisión, y veo que Andrés se ha metido en la cocina, y ha abierto el cajón donde Lina guarda los frascos con los condimentos, y ha sacado el frasco de pimienta negra o la botella de salsa inglesa, y tengo que decidir si pararme de mi cómodo sillón y perderme algunos diálogos de mi serie, o ignorarlo y concentrarme en la tele, siempre opto por un enérgico grito que cualquiera debería entender: "Andrés, No!", que en la teoría, cualquier niño debería sentirse sorprendido y dejaría de nuevo las cosas en su lugar, apenado y se iría a su cuarto a meditar sobre sus actos. Pero con Andrés así no funciona. Mientras más fuerte es mi "NO! MUCHACHO!"; sus ojitos no pueden evitar mostrar que está sintiendo un placer insano. Como si verme gritándole como loco desde mi silla, fuera incluso más placentero que echarse la sal de ajo encima. Puedo gritarle tratando de imponerme como líder de la casa, pero le importa tanto como dejar caer el frasco de las hierbas aromáticas.

Y siempre termina la escena, cuando me tengo que levantar, sacudirle las manos, cerrar los frascos, poniéndolos en su lugar, cerrando el cajón y por supuesto, perdiéndome siempre partes importantes de mi programa.

Con mi cara de enojado, le dijo que "eso no se hace"... a lo que responde mostrándome sus 8 dientitos en una risa burlona. Lo abrazo y lo llevo a sentarse junto a mí, para que, en la primera oportunidad está ahí, otra vez, con esa mirada pícara abriendo poco a poco el mismo cajón.

Lo mismo pasa con su fascinación por meter las manos en el bote de la basura de la cocina, o por entrar al baño y querer jugar con el agua de la taza, o cuando insiste en subirse a una silla. Pareciera que sabe perfectamente lo que queremos decir cuando usamos la palabra "NO", pero que, al tener conciencia de que está haciendo algo prohibido, comienza a descubrir lo placentero que es todo lo que no debemos hacer.

Es difícil saber lo que pasa en el cerebro de un niño de casi 14 meses. Su cerebro no deja de estar trabajando. Todo lo vé, todo lo quiere tocar, todo cuanto puede escalar, lo hace, y en esa tremenda curiosidad, siempre se está metiendo en situaciones que nosotros los adultos, presumimos como "peligrosas", "antihigienicas", o "incómodas"; pero cuando un niño deliberadamente desobedece los sabios consejos de sus padres a tan temprana edad, augura una niñez y adolescencia muy complicada.

Andrés mientras ordena por olores los frascos de condimentos de la cocina de su casa.

domingo, mayo 27, 2007

En el ring de la vida,
en la lucha contra la calvicie,
he apostado mi cabellera a dos de tres caídas sin límite de tiempo...
y voy perdiendo.

miércoles, mayo 23, 2007

Se me ha ocurrido, que cuando yo sea presidente municipal de Zapotlán el Grande, voy a hacer un "Laboratorio de Restaurantes". Explico el proyecto:

Siempre ha sido una ilusión en mi vida, tener un restaurante. He tenido muchas ideas al respecto, que lamentablemente se ven opacadas contra la enorme cantidad de dinero que implica la inversión inicial... El local, la cocina, el mobiliario, etc... y difícilmente un inversionista querrá invertir en un proyecto que no pasa de ser una idea en un pobre e inexperto restaurantero.

Cosa diferente sería, si el proyecto ya estuviera funcionando... si ya estuviera probado que el menú cautiva, que el servicio convence, que la clientela nos recomienda. En ese caso, dado que el proyecto estaría probado, sería más sencillo conseguir financiamiento para lo que fuera.

Por eso, he pensado que voy a instalar una cocina estandar, con un comedor, que le vamos a prestar a jóvenes entusiastas con un proyecto muy claro y que, a cambio de una renta muy accesible, sin tener que hacer esa fuerte inversión, prueben que su restaurante es capaz de mantenerse por un periodo de tiempo razonable, y que, despues de ese experimento, puedan extender sus alas y volar.

Sería como hacer un "exámen". Si pasas, sobrará quién te financie el proyecto, si no, habrás tenido la experiencia de haber probado, sin haber perdido hasta la camisa, y tendrás que reflexionar en los factores que deberás mejorar para el siguiente proyecto emprendedor

En un país donde hacen falta jóvenes emprendedores, es importante ofrecer herramientas que garanticen un continuo entusiasmo creador.

lunes, mayo 14, 2007

Oh! captain, my captain!



No puedo evitar sentirme como huérfano.

Sólo.

Supongo que todos en mi equipo, sentimos a flor de piel esta ausencia que se nota en las llamadas, en la oficina, en la certeza de que no volverá otra vez.

¿Cómo acostumbrarme a su silencio, si llegué siguiendo su voz? ¿Cómo hacerme a la idea de que no vendrá si llegué porque aquí estaba?

¿Entonces qué hago aquí?

Hace ya algunos años, cuando mi situación contractual en el departamento donde estaba, era lo mejor a lo que podía aspirar, Alfredo en una de esas múltiples sesiones de cigarrillos y de conversaciones relajadas me propuso cambiarme de departamento y obtener con ésto, un mejor gafete.

Bastó que hiciera una llamada, una recomendación, y al cabo de una semana, ya contaba con una mejor posición en la compañía.

Algunos años después, las circunstancias me orillaron a tomar la decisión de separarme de esa gran compañía.

A él fué a una de las pocas personas que fuí a notificarle en persona qué había decidido. Seguramente le sorprendió mucho el aventurado destino que me iba a jugar, pero sabíamos que apesar de que los caminos se separarían tan drásticamente, el destino nos permitiría volver a encontrarnos aunque sea sólo para saludarnos...

Fué el destino el que se encargó de que mi currículum cayera a Kodak, y fué ahí mismo donde tuve mi primer encuentro con las ventas... Jamás me imaginé que dar el paso a las ventas fuera precisamente el lazo que me haría encontrarme de nuevo con él... ya que al cabo de muchos meses, de largos y estresantes viajes por la república y países vecinos, era urgente cambiar de ambiente y pasar más tiempo con mi esposa y con nuestro recién nacido hijo.

Alfredo necesitaba cubrir una vacante de vendedor que sólo cubriría la zona del occidente... y cuando platicamos al respecto, me contrató sin siquiera leer mi currículum.

[Caray... no sabía cómo agradecerle todo lo que había hecho por mí]

Apesar de que la empresa en el que nos tocó participar juntos, era en el arranque de un proyecto muy ambicioso, aderezado con muchas circunstancias adversas, y sazonado con mucho estrés, la relación laboral, siempre tuvo un matiz fraternal y de amistad aún en los momentos en que pensábamos que habíamos tocado fondo.

El viernes pasado le tocó a él dedicarnos unas palabras de despedida. Se separa de la compañía, como una solución a una incompatibilidad de visiones.

No sé si debería ésto preocuparme; pues aunque entre Alfredo y yo tenemos muchas diferencias en formas de pensar, algunas de las coincidencias que compartimos es precisamente en la visión del negocio en el que estamos.

El viernes pasado, en una junta en la que estuvo presente el director de la compañía, dándonos la versión oficial de la separación de mi jefe, sentí esta impotencia de no poder ayudarlo... de sentirme tan pequeño como para poder darle la mano... de imaginar que si fuera yo el que se despedía, él sabría cómo ayudarme y yo, en esa silla, detras de esa enorme mesa, no podía hacer nada.

Fué quizá por cobardía, por vergüenza, o porque simplemente no había mucho sentido hacerlo, pero me habría encantado subirme a la mesa, mirarlo de frente, y como símbolo de que estaré ahí para lo que sea, decir firmemente: "Oh! Captain, my Captain".

Alfredo, nos vas a hacer mucha falta, porque todavía me hace falta aprender más de tí.

Un abrazo, Capitán.

miércoles, mayo 02, 2007

Los accidentes automovilísticos son una cruda realidad.

Sabemos que por el simple hecho de salir a la calle en un automovil, estamos expuestos a estar involucrados en un accidente, ya sea por cometer una imprudencia, o un descuido, o ser víctima y sin tener ningún tipo de responsabilidad, sufrir las consecuencias.

Decirlo así de simple y llano, implicaría que a sabiendas de esa posibilidad, debería estar preparado para que algo así me ocurriera. Pero no es así.

El sábado, al inicio de nuestro fin de semana, en camino a Zapotlán El Grande, tuvimos un accidente: Un camión de carga, súbitamente cambió de carril, invadiendo el espacio de una camioneta pickup, que tuvo que frenar así, rápidamente... nosotros (Edi, mi hermano, en el asiento del copiloto, Lina detrás de él, Andrés, dormido en el asiento trasero, apoyando su cabeza en las piernas de su mamá y yo al volante), frenamos, casi simultáneamente, para evitar alcanzar a la defensa de la camioneta, pero una camioneta Durango, con protección antichoques, no supo leer lo que estaba ocurriendo, o por distracción, no pudo frenar, hasta que destrozó toda la parte trasera del Golf de mi esposa.

Primero, la sorpresa de una violenta sacudida y no entender lo que está sucediendo, después, el escalofrío al ver los miles de cristales que llueven en el interior del auto, el terror de imaginar lo peor, y antes de que termine el primer segundo después del impacto, el enorme sentimiento de coraje e impotencia que se atora en la garganta y evita cualquier tipo de grito o quejido.

Luego el silencio.

-"¿Están bien?" pregunté con un nudo en el estómago esperando escuchar sólo un "sí" como respuesta.

-"...sí." Responde Edi.

-"...estamos bien." Dice Lina con una mano en la cabeza y la otra en el pecho de Andrés que sigue acostado.

Me dolía la espalda, los hombros y el cuello... pero más me dolia aguantarme las ganas de salir inmediatemente del auto y gritarle a ese idiota hasta desahogar ese coraje.

Nos salimos de la carretera, en un acotamiento, y sin muchos aspavientos, cruzamos un par de palabras. Le llamamos a nuestros seguros, y con mucha dificultad, por el temblor de mis manos, encendí el primer cigarrillo.

El parabrisas trasero, estaba convertido en una una pedacera de pequeños cristales en el interior, en nuestras ropas y cabellos; la defensa hecha pedazos, la puerta de la cajuela deforme.

Pero lo más dañado hasta el momento era mi tranquilidad.

Andrés ya estaba sonriendo, como siempre, queriendo caminar y señalando con su dedo todo cuanto le llamaba la atención... y yo, en cambio, sin poder evitar imaginar las terribles consecuencias que pudimos sufrir... que Andrés, vulnerable, frágil y ligero, pudo sufrir.

La sóla idea me vuelve a apachurrar el estómago.

Llegaron los ajustadores, y al encender mi cuarto cigarrillo, pude reflexionar de lo injusta que era la situación.

Por un lado, 'el imprudente', no tuvo ningún daño considerable en su vehículo. Podía continuar su viaje a Autlán, sin ningún problema, y con un pequeño 'deducible', limpiaba su culpa y reparaba los daños que causó.

Nosotros, en cambio, seguíamos temblando y sobándonos el cuello y espalda... seguíamos alterados, pensando en las terribles consecuencias como pesadillas; tuvimos que suspender nuestro viaje, asustados, y ahora el coche de Lina estará fuera de servicio por lo menos 4 semanas. Todo eso ¿quién nos lo paga? ¿Cómo lo recuperamos?

Hoy, despues de que creo haber superado esa terrible experiencia, no me queda más que agradecer a Dios que estemos completos, sanos, y que, apesar los inconvenientes y de las incomodidades de no tener un coche, no puedo evitar sentirme nuevamente bendecido por tener la oportunidad de escribir en este post, sólo una anécdota que no pasó a mayores.

martes, mayo 01, 2007

¿A ningún legislador se le ha ocurrido proponer una ley que decrete todos los miércoles como descanso obligatorio?

¿Se imaginan? Las semanas laborales serían sólo Lunes, Martes, Jueves y Viernes.

[Qué ideas se me ocurren justo en el marco del "Día del Trabajo"]

viernes, abril 13, 2007

Me había propuesto no volver a postear sobre temas que pudieran causar polémica o que, por su contenido, pudieran generar algún tipo de antipatía a mi persona, o prejuicio a mis limitadas formas de pensar.

Pero tantas coincidencias, me llamaron la atención y tanta información, desbordó de mi cabeza, y a falta de otro espacio donde pudiera escribir, traicionando a mi propia voluntad, decidí escribir de nuevo, mi opinión sobre la ley de depenalización del aborto en la Ciudad de México.

Primero, un amigo mío de la oficina, a quien particularmente respeto y admiro por la objetividad, claridad y precisión constante en sus ideas y comentarios, me abordó para platicarme que había estado leyendo este humilde espacio, y que, estaba interesado en plantear conmigo unas ideas que podían estar en sentido contrario a algunas que yo había publicado en posteos anteriores.

Quería hablar del post donde yo me pronunciaba a favor de la despenalización del aborto... y tan pronto me lo propuso, no tuve otro remedio que aceptar el debate, a pesar que sabía perfectamente que los dos, somos un reflejo de los dos grupos que ahora discuten ese mismo tema en la Asamblea y que aunque tenemos pocas diferencias, son irreconciliables.

En la sala "F", escuché cómo expuso sus convicciones. La mayoría de sus argumentos los había escuchado antes, pero uno en particular, me pareció muy interesante: "... no, no es un asunto religioso ni moral; es un asunto de 'elementales derechos humanos' donde la ley debe proteger a todos, particularmente a los más indefensos..." (uf!, Jaque!) Yo tenía bajo la manga, el antídoto, el criterio "bioético-científico" que, contrario al criterio católico, establece una diferencia entre "una célula fecundada", "un embrión" y "un feto", y que establece que las dos primeras fases de la gestación no se consieran "un ser humano", porque carece de características elementales como un sistema nervioso central completo, órganos desarrollados, un cerebro humano, entre otras muchas cosas. Aunque ese ser vivo tenga la potencialidad de convertirse en un ser humano, simplemente no lo es.

Lamentablemente, ni lo supe explicar correctamente en ese momento, y, es una visión que difícilmente será aceptada por quienes tienen muy arraigada la versión religiosa de que el "alma" de una persona está desde la fecundación, mientras que científicamente se ha acordado que la "psique" o "alma" de una persona requiere de un cuerpo humano desarrollado plenamente.

(¡Vaya embrollo!, ¿No?, Simplemente no me gustaría estar en los zapatos de ninguno de los asambleístas)

Después de esa interesante y civilizada charla, y después de haber echado a andar mi motor de la reflexión, que difícilmente puedo parar, seguí pensando en eso en el camino a casa, y, durante la cena, en el televisor, las noticias no dejan de hablar sobre el tema.

Un comercial, donde aparece Chespirito, y afirma que su madre tuvo la opción clara y propuesta por su doctor de abortarlo, y que ella no lo aceptó, y que gracias a esa decisión, hoy lo tenemos entre nosotros... (Mi cuate, me mencionó al menos dos personalidades mundiales que pudieron haber faltado si sus madres hubieran tomado la decisión del aborto).

Inmediatamente, mi retorcido -e irónico- motor, me hizo imaginar a qué personajes "del mal", pudieron haberse evitado si sus madres, hubieran abortado por no tener las condiciones de amor y educación para educar por el "buen camino" a sus hijitos...

Después, en un programa nocturno de televisión, "Contrapunto", conducido por Amparo Casar, trataron el mismísmo tema... (Mucha coincidencia, ¿No?). Apesar de mi enorme deuda de sueño, decidí quedarme para "documentarme".

En la primera parte del programa, entrevistó a una mujer que me pareció excepcional: Marta Lamas. Feminista, catedrática de la UNAM y del ITAM. La señora Lamas, con una mostrada sensibilidad, y con un perfil muy sobrio, científico, laico y humanista, expuso muchos puntos a favor de la ley de despenalización del aborto que me parecieron muy buenos (de ella, copié el argumento de que antes de que el producto sea feto, no es considerado ser humano)... por la avanzada hora de la noche, decidí no llamarle a mi cuate para que encendiera el televisor y me evitarla la molestia de repetir torpemente lo que mi volátil memoria recordara al día siguiente... el programa simplemente me quitó el sueño.

Sin embargo, en este momento, apenas a un par de horas de que el programa terminó, y que no he podido dejar de darle vueltas a las ideas en mi cabeza, decidí tomar la computadora y alcanzar a escribir las pocas ideas que pude retener... antes de perder definitivamente tanta información.

En primer lugar, aclaró lo que muchos ignoramos: "La ley es una ley integral que por una parte plantea acciones que procuren evitar los embarazos no deseados y por lo tanto, los abortos. Se establecen mecanismos para hacer llegar educación sexual a más gente, métodos anticonceptivos, y atención y cuidado a madres con embarazos no deseados que no quieran tomar el aborto como una alternativa, y ya sea que decidan quedarse con el bebé o darlo en adopción..." (Caray! Nunca se había hablado masivamente de esto...)

Al día de hoy, en el DF, ya existen 3 causales de aborto que no están penalizadas: Por malformación genética del producto, por amenaza de vida de la madre, o por violación... lo polémico de esta ley, es que se agrega una cuarta causal, que establece que si la madre ve truncado o afectado su proyecto de vida. Para algunos, esta causal podría resultar vanal, pero no lo es.

La función de ser madre, debe ser una actividad amorosa, entregada, y voluntaria. Y una mujer no debe ser obligada a formar, parir, criar y educar a un hijo, si no lo desea. Si no está dispuesta a compartir su cuerpo para el embarazo, o si este hijo, implica un cambio radical de vida en la que esté comprometido su bienestar, no debería ser obligada a tenerlo. La maternidad es un don que las mujeres deben tener la libertad de elegir o no. De aceptarlo o no.

En una maternidad causada por un error técnico (se rompe el condón, falla el método anticonceptivo, falla las cuentas, se mueve el DIU, etc), causada por una cuestión social (abuso sexual violento, ya sea por un extraño o por un marido macho, o por ignorancia, etc), o causada por la debilidad a la que todos estamos sujetos por nuestra condición humana, y que por ende trae un hijo no deseado, no debería verse a este hijo como "la consecuencia", de esta sexualidad. Un hijo nunca debe verse como "un castigo" o como "la responsabilidad" por una conducta sexual... Y creo que una madre debería tener el derecho de tener los hijos que ella decida, en el tiempo que lo decida y en la frecuencia que más le convenga.

Pero volvamos a la ley, que es el tema de este post.

La ley, y creo que la inmensa mayoría de los mexicanos, no estamos de acuerdo con el aborto. Ojalá cada vez sea menos recurrido y menos frecuente acudir a un aborto para suprimir un producto no deseado.

Pero hoy en día es una realidad, en la que con o sin ley, todos los días, mujeres de todo el país, deciden abortar o no. Apesar del miedo al pecado, deciden abortar o no. Y que, en todas las clases sociales, y de todos los grupos sociales, y de todas las creencias, salen mujeres que deciden abortar clandestinamente, unas, las que tienen acceso a más información y poder económico, lo harán en los consultorios de sus ginecólogos, y las más, lo harán en lugares insalubres, con enormes riesgos de infecciones, enfermedades y muertes causadas por instrumentos improvisados, sucios, y por manos de charlatanes.

La ley NO PROMUEVE el aborto. Sólo facilita una condicion para que quienes ya han tomado una personalísima decisión de suspender su embarazo, lo hagan, por lo menos, por instituciones y profesionales adecuados...

Si yo fuera un doctor de una institución pública, y tuviera en mi consultorio a una mujer que ha decidido abortar, es una excelente oportunidad para poder promover la educación sexual, explicar el uso de métodos anticonceptivos, y de prevención que si, en otras condiciones esa misma mujer aborta en un callejón, y sobrevive, está condenada a volver a cometer el mismo error por su propia ignorancia, y no tener la atención adecuada.

Mientras no sepamos con exactitud el número de abortos que se hacen cada día, no sabremos de qué tamaño es el problema o dónde hará falta redoblar los esfuerzos de las campañas en contra de los embarazos no deseados. Seguiremos propiciando costosos y riesgosos procedimientos clandestinos de abortos, y seguiremos haciéndonos de la vista gorda de un problema que es una causa de otro tipo de problemas sociales, de salud pública y económicos.

Ahora que he escuchado con más detalle las características de esta ley, creo, que la ley es moderna, moderada, integral, cuyo principal objetivo será el de promover la educación sexual, poner disposición de las mujeres información y antender a madres con embarazos no deseados en sus diferentes posibilidades de decisión: "abortar" o "no abortar".

Esta discución se ha centrado en la calificación o descalificación del aborto, pero debería centrarse en la aprobación o no de la ley y en los beneficios que esta ley podría traer para poder evitar en lo futuro, más y más embarazos no deseados.

Despues de la charla con mi amigo, cuando regresabamos a nuestros escritorios, le pedí que documentara sus comentarios en mi blog, y no lo ví con muchas intenciones de hacerlo... espero que al leer este larguísimo post, pueda motivarse a compartir con los otros 3 lectores del blog sus pensamientos al respecto.

miércoles, abril 11, 2007

Anoche, después de no se cuánto tiempo, estuve en el RojoCafé. En una mesa, sólo acompañado de un cigarrillo encendido y una cerveza helada, toqué la guitarra en manos de Ulloa, y canté, en su voz, temas clásicos de Silvio.

En el Rojo no pasa el tiempo; en el Rojo me transformo en quien fuí.

lunes, abril 09, 2007

Todavía puedo sentir la emoción de ver a mi hijo dar sus primeros pasos.

El viernes pasado, coincidiendo con su cumpleaños, Andrés caminó, por primera vez... Caminó con cautela, haciendo equilibrio con sus manos, y mirando, incrédulo con sus ojos grandes como platos, cómo daba un paso detrás de otro, tambaleante, sin ningún apoyo, sin que nadie le tomara de las manos. Sonreía, con una risita inmóvil, como si un movimiento de más en ese gesto, pudiera hacerlo perder el equilibrio.

Todo lo demás, será cuestión de práctica. Será cuestión de motivarlo a convertir esos cinco en diez pasos... luego veinte... cien...

Ahora que lo tengo lejos, y que no puedo ponerme de rodillas frente a él, pidiéndole que caminara hacia a mí, no tengo por hoy, otra alternativa que sólo recordar y volver a vivir esos primeros pasos de quien estoy seguro, será capaz de dar todos los que se proponga.

viernes, abril 06, 2007

Andrés celebró su cumpleaños número uno en compañía de sus familiares y amigos más cercanos. En la bonita recepción, Andrés lució sus primeros pasos.

Andrés posa junto con su pastel de cumpleaños adornado por una figura de "El Principito".
Lina abraza a Andrés.

Andrés revisa con cuidado los detalles de uno de sus regalos.

De izquierda a derecha:
Alex, Marduk Jr., Marduk y Andrés.



martes, abril 03, 2007

Ya lo dice el viejo y conocido refrán: "Para conocer a Andrés, vive con él un mes".

Nada más cierto... Es complicado decirle a la gente cómo es una persona. Aunque la conozcas... pero cuando se trata de un bebé en la víspera de su primer año, se vuelve doblemente difícil... de cualquier manera, intentaré describir cómo es mi hijo.

Le gusta golpearlo todo. Todo cuanto puede golpear, ya está ahí, dándole manotazos. Le dedica especial atención a todos esos objetos que hacen más ruido.

Los garrafones, las puertas, la mesa, mi cara... como parte de la experimentación, el tacto, así en un uso violento, es su método favorito para conocer las cosas; por cómo suenan, por cómo se sienten, o por si se quejan de la sorpresa del manotazo.

Andrés apenas está por cumplir un año y ya tiene sus propias filias... golpear, como decía, es una... presionar botones, otra que tiene desde hace ya varios meses. Apenas descubrió que presionar un botón estaba ligado a una reacción, Andrés se ha convertido en un "presionadordebotonescompulsivo", si es que eso existe. Pero no puede tener un botón a su alcance, sin que pueda contener las ganas de intentar presionarlo... lo hace todo el tiempo: Con el control remoto, por ejemplo, y muestra una sonrisa maquiavélica cuando no nos lo esperamos y le cambia de canal justo en la parte más emocionante de la película... o presiona el botón de encendido del televisor, cuando logramos poner el control remoto fuera de su alcance, puede apagarlo/prenderlo reiteradamente hasta que uno de nosotros hace un gesto de desapruebo.

Con el radio, ya aprendió a prenderlo ya apagarlo a su antojo. A ponerle "play", "stop", "am", "fm"... El switch de la luz que es fácilmente alcanzable desde su cuna... Y los botones, y palancas del coche... parece que Andrés nació con un chip renovado que le hace entender cómo ejecutar comandos sólo presionando un botón.

Hablando de coches, su berrinche más memorable, fue, cuando, viajando en las piernas de su mamá, en el asiento de copiloto, se le ocurrió tomar el volante. La necedad ha sido otra de sus más grandes virtudes. Gritó, y pataleó a tal grado que seguramente la gente que lo veía desde la calle, pudo imaginar que sus deditos se habían atrapado al cerrarse la puerta.

Cuando no lo soportaba más, y cuando la calle era derecha, sin curvas, lo puse en mis piernas, y sus manos tomaron el control del volante... Milagrosamente en un instante, su carita se volvió sonriente y llena de satisfacción. Error. Ahora cada que se sube al coche, quiere ir manejando.

Le gusta meterse en cajas, tinas o cualquier hueco donde pueda sentarse. Y si la caja, o el bote, es demasiado pequeño para él, le gusta meter cosas... espero que conserve esa habilidad, para cuando podamos ordenarle guardar sus juguetes en su lugar.

Además comienza a definirse su refinado gusto musical. Ni toda la música alternativa que le gusta a su padre, fué de su agrado... ni la extensa colección de música latina a la que tiene acceso en nuestro librero, fué suficiente, ni toda esa música instrumental que Lina procuró para arrullarlo incluso desde antes de su nacimiento causó resultado. A Andrés le gusta Costel.

A una determinada hora del día, no recuerdo cuál, mientras no estamos, obviamente, con la complicidad de su nana, prenden el televisor y ven ese programa donde un payaso canta música grupera. Sí, un payaso, con todas sus letras, canta música grupera, tambien con todas sus letras.

A mi hijo le ha tomado menos de un año ir formando su personalidad... y a veces, cuando hago proyecciones al futuro, divago en cómo será en los próximos 15 años... la mayoría de las veces, me gusta lo que imagino... otras, lo confieso, termino aterrado.

lunes, abril 02, 2007

Esta semana, Andrés cumplirá su primer año de edad.

Todavía no ha aprendido a decir una palabra en español, pero ha logrado definir códigos que le permiten mantenerse comunicado: Sabemos cuando quiere comer, cuando quiere leche en lugar de té, cuando tiene sueño, y con su pequeño -y ya muy hábil- dedo índice, es capaz de señalar, combinado con una miradita suplicante, cualquier objeto que quiere alcanzar... de esta manera, sus necesidades primarias, como el alimento, el sueño, el cambio de pañal, y su juego, están cubiertas perfectamente con los muy pocos sonidos que hace, con su sonrisa, con su llanto y con sus miraditas que se han vuelto muy expresivas.

Tampoco ha aprendido a caminar erguido. Bueno, camina, pero necesita usar un apoyo: una pared, por ejemplo, aunque prefiere que lo tomen de una mano para caminar. Podría girar indefinidamente alrededor de una mesa de centro, o de una silla, siempre apoyándose en el mueble... podría caminar por horas, siempre apoyándose en algo o alguien para conservar el equilibrio... y por más práctica que ha tenido, todavía no se siente confiado para dar su primer gran paso.

Lamentablemente, tampoco tiene la necesidad de hacerlo. Cuando decide trasladarse a un lugar, y nadie lo tiene de la mano, o no hay un mueble o pared en qué apoyarse para llegar al destino deseado, no tiene mayor problema de valerse de sus propios recursos: Se da un sentón, a sabiendas que su pañal amortiguará el golpe, y en dos hábiles movimientos está ya en posición, para gatear a toda velocidad. Aunque se nota que tiene un interés muy noble por aprender a caminar, tambien es evidente que eso no le impide hacer "lo que tenga que hacer".

Es nuestro primer hijo, es el primer nieto. Todos lo adoramos, y tiene una sonrisa tan encantadora que quien lo conoce, sin darse cuenta, comienza a quererlo tambien, pero por más dulce y tierno que sea, cuando se empeña en hacer algo que nosotros -la autoridad- no queremos que haga, su encanto, simplemente se evapora y su carita risueña se convierte en un berrinche incontrolable.

Arquea su espalda, dando un brinco hacia atrás, poniendo en riesgo su propia integridad física. Grita y llora desconsoladamente y ni toda la paciencia del mundo puede evitar en pensar en darle unas nalgadas. Y Andrés bien que lo sabe. Tan pronto nota que su actuación, por más dramática y creíble que le hubiera salido, no tuvo éxito, y su capricho no se ha cumplido, y además, sus padres ya no lo están mirando con ternura, regresa, otra vez, a ser el niño encantador que había sido minutos antes...

Esta semana, Andrés cumple su primer año con nosotros. Estoy seguro que ha aprendido muchas cosas, gracias a nosotros o gracias al mundo que le rodea, pero sin duda, quien más ha aprendido este año es Lina, que, hace un año exactamente, todavía no tenía claro cómo cambiar un pañal, tampoco sabía cómo se preparaba la fórmula del alimento del bebé, no tenía claro cómo cuidarlo, cuánto tenía que dormir, cómo arrullarlo o cómo aliviar una rosadura del pañal.

Hace un año, apesar del enorme bulto que cargaba en su abdómen, y apesar de que éste se movía por sí mismo, y en esas fechas, ya no la dejaba dormir, Lina no tenía ni una idea de lo que implicaba ser madre, y de cómo su vida cambiaría el día del parto, y tuviera, por primera vez en su vida, a su propio hijo en brazos y dependiendo de ella, la vida de esa indefensa criatura.

De ese primer día a casi un año de distancia, Lina ha despertado en las madrugadas para alimentarlo, ha consolado su llanto y su dolor, lo ha bañado y ha cambiado a veces hasta 5 veces al día sus pañales sucios... le ha lavado su ropita con esmero, ha dejado de ser ella, para convertirse en una madre amorosa y dedicada.

El que hoy, Andrés goce de una cabal salud, de que esté regordete y que tenga esos cachetes rosados tan chistosos, y que ría tan libremente, se lo debemos sin duda a los cariños y cuidados de su madre.

El próximo fín de semana celebraremos el primer aniversario de Andrés... pero si hay alguien quien deba recibir el homenaje ese día, es su amorosa madre, mi querida Lina.

viernes, marzo 23, 2007

La inocencia de un bebé de un año le permite a su padre regalarle una sonrisa sólo llevándolo a una alberca.

En medio de un México lleno de problemas, ¿qué culpa tiene Andrés de que su padre no deje de pensar en ellos? Así que el fin de semana pasado, junto con unos amigos muy cercanos, decidimos, por un momento, dejar a un lado tanta teoría y concentrarnos en disfrutar la sonrisa de nuestros hijos.

¿Cuánto vale ver sonreir tan genuinamente a tu hijo?

Andrés y su padre, refrescandose despreocupadamente en una alberca con vista al océano Pacífico.

jueves, marzo 22, 2007

Teóricamente todos somos iguales. La libertad, es inherente a la igualdad. Si somos iguales, tenemos los mismos derechos.

Comentarios recientes en mi blog, me motivan a escribir este post, con la única intención de tratar de poner en claro mi posición respecto a varios temas relacionados.

Decía, que las libertades individuales son producto de la aceptación de la igualdad de los individuos. Repito: "Si somos iguales, tenemos los mismos derechos"

En esa libertad, incluye el derecho a pensar como cada quien quiera. Tener la religión que mejor le parezca y, en función de esa difícil elección, todas las decisiones que se deriven de ese código de moral.

Lógico es, que en diferentes códigos de moral, habrá, afortunadamente, posiciones en conflicto, y una gama muy amplia de ejemplos que nos servirán a todos, a elegir de todo lo que vemos, lo que más nos conviene o nos gusta para nosotros.

Esos códigos morales, con el paso del tiempo, de las vivencias experimentadas, con las relaciones, amistades, etc, podrá ir variando a gusto y elección de cada persona. Y en la medida en que se haga sin presiones, y de manera autónoma, cada persona estará ejerciendo su derecho a esa libertad.

Lo criticable, para mi punto de vista, no son las etiquetas que marginan y señalan a los grupos con "morales" similares -que no es lo deseable, claro-. Lo que a mí me preocupa en particular, es que la ley no asegura ese derecho que debería ser natural. Lo preocupante, es que se legisle en función a un código moral que no es compartido por toda la gente que vive en este país. Y que sólo son los grupos influyentes y poderosos los que hasta hace unos días, podían definir el comportamiento colectivo. (?)

Legislar en este sentido de las libertades, es sin duda "liberalismo". En México, este liberalismo social, es liderado por la "izquierda", y su contrapeso son esos grupos de "derecha", que casi en la mayoría de los casos, tienen una estrecha relación con grupos religiosos católicos.

Sin embargo, esa misma izquierda liberal, es tambien el contrapeso de un liberalismo económico impulsado por esa misma derecha. (¡uf! ¡Vaya paradoja!)

Es entonces, la oportunidad para que un tercer grupo, autodenominado "centro", o "izquierda moderada", que abandera la mayoría de los "liberalismos".

Pero, a pesar de lo influyente que se ha vuelto este grupo que impulsa TODO tipo de reformas liberales (sociales y económicas), yo todavía no estoy seguro de que en México estemos listos para "liberarnos" económicamente. ¿Porqué? Porque económicamente no hay igualdad en nuestro país.

Porque en esa competencia que debería significar esta "liberación", las reglas del juego permiten que uno pueda tener la inmensa mayoría de las canicas en sus bolsillos. Porque en esta carrera que significa el libre mercado, hay quienes ya arrancaron sus autos, y habemos quienes no tenemos dinero para tomar un camión. Porque aunque teóricamente todos tenemos la misma oportunidad, todavía hay millones de mexicanos sin acceso a la educación. Otros millones con acceso a una educación muy limitada, y pocos, muy pocos miles de mexicanos, pueden prepararse para entender las reglas de nuestro mercado y conformarse con saber que tienen acceso a esa "carrera" aunque bien saben que no existe manera de competir contra esos poquísimos cientos de mexicanos que sujetan las riendas de todo lo que se mueve en nuestro país.

Yo creo, sin querer sonar a uno de esos izquierdosos radicales, que las condiciones económicas en nuestro país no está listas para continuar con las reglas que se han puesto en los últimos años... que el que tiene más canicas, terminará con todas, que el que ha arrancado en primer lugar será el único que llegue a la meta, que el que se educa, podrá seguir abusando de los analfabetos.

Mi punto es, que si seguimos en jugando este injusto juego, pretendiendo defender las libertades económicas, no se está logrando el objetivo de la libertad, que es que todos podamos ser iguales y tener las mismas oportunidades.

Pretender esto, es, disculpen la burda comparación, como hablar de derechos humanos, e igualdad de derechos, en una sociedad donde se practique la esclavitud.

miércoles, marzo 21, 2007

Ayer estuvimos en el funeral de la mamá de Jennifer.

Fue muy conmovedor, como cualquier funeral de una madre de hijos muy jóvenes todavía.

Todos los funerales, siempre me obligan a la reflexión sobre la muerte. Es un hecho, todos vamos a morir tarde o temprano, pero eso no es en lo que pienso.

La pesadilla más terrible que tuve en mi niñez, fue precisamente, soñar que morían mis padres, y esa sola idea, era capaz de hacer que se me nublaran los ojos y me dieran muchas ganas de pedirle a mis padres que nunca se murieran...

Con el paso del tiempo, la muerte ya era una posibilidad que consideraba ahora para mí mismo y cuando salía de una velación de algún difunto, aprovechaba la reflexión para decirle a mis padres y hermanos que si yo partía antes que ellos, supieran que había vivido una vida muy completa y que no me arrepentía de nada de lo que había hecho... Hacía esto, como una especie de preparación por si me tocaba morir primero... Sin querer, poco a poco, con el paso de los años, y de muchas reflexiones, he ido considerando, ya con menos terror, que algún día mis padres tambien morirán, y que, a pesar de lo mucho que los amo, no podemos hacer nada para evitarlo...

Pero ayer, en la misa, cuando ví las muecas de dolor de Jenny y de su hermanito de apenas 15 años de edad, un miedo nuevo se apoderó de mis pensamientos. Siempre había temido por la muerte de mis seres queridos, y de alguna manera, mi propia muerte, no me había causado tanto conflicto hasta ahora.

Me da miedo morir y dejar solos a Lina y a Andrés. Me da mucho miedo dejar a Andrés.

Ayer, en la iglesia, mientras pensaba en eso, me di cuenta de lo frágil que es la vida y de cómo mi muerte ahora afecta a personas que dependen de mí... y de cómo, morir ahora, me deja sin la oportunidad de escuchar la primer palabra de mi hijo, o no podré enseñarlo a andar en bicicleta... o a leer, o no podré darle un abrazo en las navidades, o hacerle las tareas, o llevarlo a la secundaria, ni tendría la oportunidad de que algún día, me diga llorando que soñó que yo moría...

Ahora que lo veo desde otro punto de vista, ahora como padre, me doy cuenta que me hacen falta por hacer tantas cosas, y es ahora, sin duda, la primera vez que me aterra morir, y dejar a la mitad el proyecto más importante de mi vida.

martes, marzo 20, 2007

La semana pasada, me acerqué a una de esas 'bolitas' de amigas que se juntan a fumar, con la única intención de hacerme de una buena compañía y para no fumar solo.

Llegué justo cuando condenaban las iniciativas esas de la sociedad de convivencia que se sigue discutiendo en el DF... Poco faltó para que anunciaran el fin del mundo por permitir el pecado de la unión legal de homosexuales.

Usaban ese tipo de argumentos que usa Abascal, de la 'naturalidad' de la unión de un hombre y una mujer, que si está en contra de Dios, y que si por culpa de tanto 'degenere' a todos nos terminará chupando el diablo.

Yo sólo mantenía una sonrisa incrédula.

Una de ellas, luego-luego trajo el tema del aborto, y de cómo todos los legisladores locales del DF del PRD deberían ser excomulgados inmediatamente.

¿Cómo era posible que atentaran de esa manera contra la vida? No les cabía en la cabeza semejante aberración.

Y entonces, no soporté las ganas de opinar: "Y aunque fuera legal el aborto... ¿Tú abortarías?"
Y antes de contestarme, el humo de su cigarro se le atoró en el pescuezo, y se le saltaron los ojos: "¡Claro que no!", contestó sin pensarlo mucho, y en un tono que asumía que su respuesta sería obvia... "Y si fuera legal que pudieras tener una unión legal con otra mujer, ¿Lo harías?". -"¡Tampoco!", y ahora me miraban todas de esa forma en la que te exigen que continúes o te calles de una buena vez...

Así que seguí.

"Lo que pasa es que seguramente hay personas que sí están dispuestas a tener una unión legal con alguien de su mismo sexo y seguramente también habrá mujeres que quieren una opción legal para el abor..."-"Pero eso es pecado, es atentar contra la vida... y eso lo prohibe Dios!".

[En verdad es muy complicado poder hacer entender algo tan sencillo como 'las libertades individuales' a una persona con principios morales tan inflexibles y que además pretende que los deberíamos compartir y respetar todos los que los rodeamos]

Encendimos el segundo cigarrillo, y la charla comenzó a tomar tonos más fuertes y en el campo de esta batalla moralina, 4 representantes de la voluntad del mismísimo Dios, estaban en mi contra, ya cuestionando mi propia fé.

-"Esque entiendan que en este mundo tan plural, hay personas con moral más relajada..." decía yo, para defenderme ya en un tono mas bien conciliador... que en todo caso, cada quien es responsable de sus decisiones y que en la conciencia de cada quien caerá la culpa de los actos indebidos...

Una de ellas ya había considerado que la furia de Dios podría afectarnos incluso a quienes no somos pecadores... (sic)

Sin conseguir llegar a un acuerdo, -ni siquiera somos nosotros los legisladores- no quise apagar mi tercer cigarrillo sin dejar bien en claro cuál era mi posición:

"...pues yo estoy de acuerdo que la ley contemple voluntades que no afecten a terceros... que si te quieres casar con alguien de tu mismo sexo, cásate. Que si quieres abortar, aborta... que si no quieres ni casarte en una boda gay, ni quieres abortar, pues ni te cases ni abortes..." Además, para terminar mi discurso, utilicé una frase muy popular, que hace referencia a un papalote y a cómo cada quién puede hacer lo que le venga en gana.

Apagué enérgicamente el cigarrillo, y regresé al salón de donde había salido tan inoportunamente.

Pero no he podido abandonar el tema... Lo traigo vueta y vuelta en mi cabeza... y me di cuenta de cómo, hay personas que tienen ese afán de seguir tomando deciciones por los demás, y cómo esas mismas personas que consideran tener en su poder las reglas de comportamiento, intentan imponerlas a personas con la misma libertad de hacer lo que su educación, formación, entorno social y experiencia le dicte.

¿Quién puede decir qué es lo correcto? ¿En función de qué? ¿Comparado con qué?

Hasta cuándo nos vamos a dar cuénta que convivimos con personas con diferentes códigos morales, diferentes religiones, formas de pensar... incluso diferentes condiciones socioculturales y económicas, y que en todo ese mosaico de diferencias, la única manera de lograr la convivencia, es respetando las formas de pensar de los demás, y dejar de una vez por todas, que cada quién haga de su culo un papalote.

viernes, marzo 16, 2007

Hoy tengo una de esas oportunidades
que sólo se presentan dos veces en la vida.

...la primera vez la dejé ir...