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miércoles, enero 02, 2008

En los primeros años de la década de los noventas, tuve mi primer acercamiento con la internet.

En ese entonces, usar la red internacional, tenía un espíritu más académico que comercial. Recuerdo que mi usuario de correo electrónico fue solicitado, mediante un e-mail, por medio de un maestro de mi universidad... entonces, despues de esperar algunos días, recibí una dirección muy impersonal y difícil de memorizar, llena de números.

Usar internet requería de un protocolo muy especial: Sólo había una computadora con modem, y estaba en una sala de profesores... por lo tanto, había la necesidad de reservar tiempo que iba de periodos de 10 a 60 minutos. En una hoja nos anotábamos para poder tener acceso. En las mañanas, la maestra Karla Puga, hacía la conexión, haciendo en ocasiones decenas de intentos de llamadas, hasta que el "servidor" pudiera aceptar el enlace; y además, era tan inestable que no le causaba sorpresa a nadie si derrepente se perdía el servicio... entonces, había que volver a llamar... recuerdo que nos conectábamos a un servidor que estaba en la universidad de Colima, por lo que implicaba llamadas de larga distancia. Eso hacía que, aunque ninguno de los usuarios pagaba un peso, todos tuvieramos muy claro que ese servicio, por más malo que fuera, era un lujo y costaba mucho dinero.

De una manera muy lejana y ya muy borroso, recuerdo las muy limitadas opciones que teníamos... había un menú para seleccionar las opciones válidas, desde crear un email, hacer una búsqueda, había un chat muy precario y menos de una decena más de opciones que seguramente nunca usé.

El uso de correo electrónico y el chat con universitarios desconocidos de otras partes del mundo eran las funciones más frecuentes por los pocos que usabamos el internet; sin ser expertos, podíamos augurar el éxito de estas funciones, aún sin poder pronosticar la evolución tan dramatica que ha tenido la interfaz de texto monocromático que usábamos a las modernísimas interfases gráficas que hoy hacen el entorno mucho más amigable y sencillo.

Recuerdo que en aquellos entonces, las opiniones de muchos profesores experimentados, echaban las campanas al vuelo, afirmando que con el desarrollo y mejor difusión de internet, los jóvenes, al verse interesados a usar el chat y el correo electrónico, desarrollaríamos las habilidades de redacción, y el gusto por la lectura y la composición... Se aseguraba entonces, que se retomaría el romanticismo epistolar que se había sumido en un proceso de decadencia desde el uso y abuso del teléfono, y según ellos, esta oportunidad de escribir y leer cartas de manera instantánea, le regresaría a los jóvenes el gusto por las letras.

Hoy, la internet es miles de veces más poderoso y amigable que cualquier pronóstico del pasado. Los usos y funciones de la red, se han diversificado tanto que prácticamente cualquier cosa puede ya estar conectada a internet para optimizar su funcionamiento. Y mientras antes nosotros necesitábamos especificar una ruta de acceso a tal o cual servidor para hacer una consulta, hoy existen bancos de datos tan grandes que prácticamente no hay información -útil o no, veraz o no- que no se pueda consultar fácil e instantáneamente.

Ajeno tambien a cualquier pronóstico, se ha vanalizado tanto el uso de la red, que parece increíble la poca seriedad que se le da a esta herramienta tan poderosa.

Hoy quise escribir al respecto, porque en las últimas semanas, he tenido la oportunidad de navegar por cientos de blogs, flogs, y páginas por el estilo, y lo que he encontrado, lamentablemente tambien se sale de aquel pronóstico que hicieran los expertos: Los jóvenes usuarios de internet, no saben escribir.

No quiero sonar ñoño, ni cursi, ni fresa ni nada de eso... quiero hacer esta autocrítica de la
manera más responsable posible. Los jóvenes que tienen sus propios espacios en internet, hacen un esfuerzo extraordinario para que sus palabras esten completamente mal escritas. En general no hay ideas claras, ni propositivas, ni creativas, ni útiles. En general, los sitios coinciden en un tremendo vacío de ideas, contenidos vanales y de una crónica enfermedad de abusos de faltas de ortografía, gramática, sintaxis, redacción y estilo.

He notado una proliferación de temas sexuales, en su mayoría en autores de menos de dos décadas de edad, publicacion de fotos sugerentes y con altos contenidos sexuales por jovencitas de todas las clases sociales. Insisto, no es mi intención sonar "mocho", o intolerante... es más, no me molesta... sólo quiero hacer la reflexión de que parece que eso es lo que circula en las ideas de nuestros jóvenes.

Me preocupa, porque se supone que todavía hoy sólo una pequeña fracción de la sociedad tiene acceso a internet, una población que además, tiene acceso a educación formal y que pertenece a sectores sociales productivos y de cierto nivel cultural y económico. ¿Qué estará pasando por las cabezas de los más pobres?

Quiero hacer la aclaración de que aunque generalizo, tambien he encontrado páginas de internet de jóvenes que publican planteamientos creativos y que muestran una capacidad intelectual y un nivel cultural que debe rebasar el promedio... pero son los menos. Y no son suficientes. Nuestra sociedad para poder crecer, necesita más jóvenes pensantes y menos analfabetos funcionales.

Hoy, lo que parece una moda de escribir en un lenguaje vulgar, corriente y escribir sin respetar las mínimas reglas gramaticales y ortográficas, significa para mí, un vertiginoso avance de la ignorancia y el riesgo de un terrible golpe a la cultura de los mexicanos del futuro.

En un esfuerzo por intentar que este blog sea un abono para el estímulo de más blogs con contenidos positivos, le agradezco a usted, amable lector, que esté terminando de leer este post, aunque al terminarlo, se vaya a un metroflog a ver las sugestivas y eróticas fotografías de alguna jovencita que apenas pueda escribir dos o tres palabras sin faltas ortográficas...

Hoy estamos celebrando el primer aniversario de este blog.

sábado, diciembre 01, 2007

Hace unos días, en una cantina de la ciudad, en una mesa con cervezas, humo de cigarrillos y cacahuates salados, salió al tema que yo había ido a Portugal junto con un grupo de jóvenes científicos.

La risa incrédula de uno de ellos me hizo echar un vistazo a la red para buscar evidencias de tal acontecimiento, y me encontré esto: El número 5 de la Revista CienciaJ que habla del evento donde estuvimos exponiendo nuestros inventos.

En ese momento, al encontrar una evidencia más que irrefutable, pude haber escrito un mail para asegurarle con pruebas mis dichos, pero unos links más adelante de mi búsqueda, hicieron que la sangre cayera a mis talones y me bajara la presión.

Una niña MUCHOS años despues que yo, había "inventado" algo que yo ya había expuesto en muchos foros, cuando ella todavía no sabía usar una computadora.

No supe qué hacer. Me recriminé el no hacer caso de los consejos de mi padre sobre patentar dicho invento... Queria llamar en ese mismo momento a la Organización internacional que la invitaba a exponer a Sudáfrica para decirles que ¡ese mismo proyecto lo había expuesto yo 10 años antes en ese mismo evento!

Quería llamarle a esta chica y decirle que ese proyecto me dió premios desde 1996, y que podía probarlo... que ella estaba presentando un invento que era mío... que al menos fué mío antes que de ella.

Ese "BraillePC", me trajo muchas satisfacciones. Participé en un innumerables concursos y certámenes de ciencia y tecnología, en ámbitos locales, regionales, nacionales e internacionales... y me hizo acreedor de una mención honorífica en el Certamen Nacional de Ciencia y Tecnología CONADE (León, Gto. 1996). Ese proyecto tan noble me llevó por diferentes plazas del país y a Moscú (1997), Pretoria (1997), Coimbra (1998).

Hoy, a más de 10 años de haberlo creado, y casi 9 de haberlo dejado, siento ese orgullo de saber que, esa idea que yo concebí, se sigue premiando en foros internacionales... creo que lo que me da coraje es que mi nombre no figure como el creador, y que mi pasaporte sigue sin recibir sellos de países lejanos... pero de consuelo me sirve, que mi idea, sigue gustando y parece que hay BraillePC para rato.

sábado, junio 09, 2007

La caricatura más antigua que mi hijo recuerda ya era en "alta definición". La pantalla de LCD era entonces ya tan común, que tener un televisor con forma de "caja", era ya cosa del pasado.

Hoy que las pantallas de nitrógeno y mercurio permiten hacer televisión de 3 dimensiones, Andrés le platica a su hijo cómo aquiellas pantallas de su niñez sólo podían transmitir imágenes que en dos dimensiones, imitando sólamente la profundidad con ilusión óptica de manejo de sombras y luces.

El láser ya le permite a mi nieto ver caricaturas donde las formas y texturas de los personajes con más que una simple imágen. Ahora, se puede interactuar con los personajes de las historias, pudiendo, en la mayoría de los casos, participar en las tramas. Desde que se hizo comercial la televisión inteligente, no puedo evitar pensar que ahora la tecnología debe tener algún tipo de acuerdo demoniaco para poder lograr que los muñequitos de las caricaturas escuchen a mi nieto puedan actuar en función de él. En mi juventud, la "inteligencia artifical", era más artificial que inteligente, y hoy, es capaz de entretener y enseñar matemáticas a Fred, un niño de 8 años de edad.

Hoy se anunció que en un par de meses, la señal de televisión "nativa", va a ser suspendida, para usar ese espectro para ampliar el ancho de banda de los videófonos moleculares. Después de todo, hace más de 30 años que se había iniciado el proceso de digitalización de la señal televisiva. Esta noticia, me trajo un sentimiento de nostalgia, pues, en mi niñez y juventud, crecí viendo ese tipo de televisión... incluso mucho antes de que el ahora antiguo sistema de televisión por cable fuera tan popular y mis padres pudieran pagarlo... y entonces, se me ocurrió una gran idea. La comenté con Lina, le pareció una buena idea, y comenzó a prepararse para la aventura.

Sin que Andrés ni Fred tuvieran muy claro qué es lo que íbamos a hacer, les pedí que nos compañaran a la estación para usar el tren extrametropolitano, e ir a la Zapotlán de Arreola. Les prometí que no tardaríamos mucho. Que era sólo cuestión de un par de horas. Despues de todo sólo nos toma 25 minutos en llegar en tren de Guadalajara a Zapotlán.

Transbordamos en la terminal Orozco y tomamos el tren ligero al centro. De ahí, caminamos unas cuadras hasta llegar a la casa de los padres de Lina. Habían pasado ya muchos años que no visitabamos esa casa. Sin embargo, estaba exactamente igual que como la dejamos.

Andrés apenas la recordaba.

El polvo había dado ese tono sombrío a los muebles de madera que parecía estaban guardando el brillo del barniz, para cuando un trapo húmedo los frotara.

Para Fred, entrar en esa casa, era entrar en una cápsula del tiempo. El estilo del mobiliario y las lámparas, sólo los había visto en sus chip-books de historia. Hacía ya muchos años que no se usa la madera para hacer muebles, por lo que a Lina y a mí, nos llenó de nostalgia, volver a estar rodeados de toda esa magia que la madera en sillas, mesas y puertas pueden crear.

Nos dirigimos de inmediato a una habitación del fondo, para llevar al cabo mi plan.

Ahí estaba, le quité la manta que la protegía del polvo. Y ni teniéndola de frente, supieron de primera instancia qué era lo que les iba a mostrar.

La conecté a la luz eléctrica, giré un botón, y después de un par de segundos, estabamos ahí, viendo cantar en vivo a Azzid, el hijo de Yahir, en un televisor en blanco y negro que mis suegros habían comprado hacía más de 70 años.

Con unos pequeños ajustes a las antenas, y con un par de giros a la perilla donde se le cambia el canal, la imagen fué cada vez más nítida.

Mi hijo y su hijo no daban crédito a lo que estaban viendo. Andrés sabía de la historia de la televisión, pero la última vez que comió frente a este televisor había sido hace tantos años que su memoria no lo tenía presente. ¡Y qué decir de Fred! Que le costaba trabajo entender una imagen tan plana, como un dibujo en un papel.

La sorpresa fué aún mayor cuando Lina giró la perilla para cambiar de canal. El mecanismo manual, tan antiguo, era un concepto que Fred jamás hubiera imaginado. Ni siquiera Andrés conocía este procedimiento para cambiar de canal, pues desde antes de que pudiera caminar, ya era capaz de dominar los controles remotos infrarojos, antes de que los de ultrasonido fueran inventados.

Sólo un par de canales tenían señal gratuita aérea. Y estaban a punto de ser suspendidas sus señales definitivamente. Ahora mi hijo entendía de qué se trataba este tipo de señal de televisión.

Sólo los viejos como nosotros teníamos claro de qué se hablaba. Despues de más de 70 años, ese televisor ya sería por fin disfuncional, y una pieza para un museo donde lamentablemente, sin señal, los niños no podrán ver lo que había fascinado a mi nieto: Una imagen con movimiento, plana, en matices de grises.

En un mueble de la cocina, yo sabía que estaba un radio de bulbos, en el ropero de mis suegros, un reloj de manecillas y cuerda, fotografías impresas en papel; en el closet del antiguo cuarto de Lina, se habían guardado su grabadora para casetes, su secadora para el cabello y un sin fin de utilícimos artefactos de finales del siglo pasado que habrían hecho de esa aventura, una larga sesión de historia... pero el tiempo había volado, y teníamos que regresar.

Caminando a la estación del tren, Lina y yo nos tomamos de la mano, y caminamos por las mismas banquetas que habíamos recorrido hace casi 50 años... No pudimos evitar darnos un beso y recordar cuando éramos novios.

Espero que pronto podamos volver para darles a mi hijo y a mi nieto otro vistazo al pasado...

¡Hay tantas cosas de qué platicar todavía!

martes, mayo 29, 2007

Al escribir el post anterior, innumerables recuerdos llenos de nostalgia fueron brotando como palomitas de maíz girando en el microondas.

No fué sino hasta el último año del bachillerato (1991-1992), que tuve acceso a una computadora personal. Muchos años antes, había tenido muy claras las nociones de cómo eran, y cómo funcionaban, gracias a un centenar de programas producidos por la UNAM, que transmitía el canal 13 de Imevisión, pero así, lo que se dice conocer una computadora, fué hasta que a alguien brillante se le ocurrió cambiar la clase de "Mecanografía I y II", por "Introducción a la Computación I y II", de la retícula de los estudiantes del Bachillerato Técnico en Administración en el que yo estudiaba.

La primer clase de "Compu", fué en un flamante centro de cómputo de 15 a 20 computadoras "286". Todavía puedo recordar la emoción de ver en un color verde brillante la frase "Insert de Operating System Disk in the drive A:", que apareció en el monitor cuando prendí la computadora, apesar de la instrucción de "no tocar los equipos" que nos había advertido la profesora.

La lista de útiles para "Compu I", era un derroche de ciencia: 5 diskettes flexibles de 5 1/4", con sus etiquetas en blanco , y 100 hojas continuas. Además debíamos cooperar para comprar entre todos los del salón un par de cintas para impresora de matriz de puntos.

Al final del curso, para poder hacer el trabajo final, teníamos que seguir con una secuencia que yo dominaba con una perfección escrupulosa:

A) Introducir el disco con la etiqueta que dice "DOS" en el drive A:.
B) Encender la computadora y el monitor.
C) Tan pronto aparecía el prompt "A:\>", sacar el disco de la unidad A: y meter el disco que tenía la etiqueta que decía "Drivers", y escribir la palabra "Herc", y presionar "[enter]" (tiempo despues comprendí que los monitores monocromáticos verdes, modelo "Hércules", necesitaban unos drivers especiales para funcionar adecuadamente.
D) Sacar el disco y ahora, meter el disco con la etiqueta que dice "Word Perfect", escribir "wp" en el prompt, y entonces podría, usando ese fabuloso procesador de palabras, teclear la lista de los comandos del sistema operativo DOS más usados y breve descripción de su funcionamiento.
E) Al termino de la redacción de la tarea, esperaría mi turno a que mis compañeros que estaban usando la impresora la desocuparan, para poder llevarla a mi escritorio, y conectarla al puerto paralelo, revisar el estado de la cinta, colocar la cabeza impresora en su lugar, y poner el papel en posición para que usando los rodillos y los engranes, las hojas de papel contínuo quedara correctamente, y entonces, sí,
F) Del menú de "File", seleccionar la opción "Print..." y seleccionar el puerto "LPT1:"
[Aprovechando que tenía en el escritorio la impresora, podía imprimir del disco de mis archivos, un documento que hice en "Flow" con los símbolos de los diagramas de flujo y explicación de su uso... al término de grabar todos los cambios, debía pegar una cinta negra para cubrir una "muezca" en el disquete, para protegerlo contra escritura. Lo guardaba en su sobrecito de papel, y ahora en una caja de plástico rígido que dice "Verbatim"].

Sí, me inicié en este maravilloso mundo de las computadoras con una PC AT286, con 256kb de memoria en RAM, sin disco duro, con 2 Diskette Drives de 5.25", y con un monitor monocromático verde. Usaba el DOS versión 3.0 y usaba una impresora de matriz de puntos modelo Star1000.

Afortunadamente los 4 lectores que siguen este blog me conocen y podrán constatar que apesar de lo que se puede imaginar al leer este post, no soy un anciano... La evolución del cómputo va más rápido que cualquier otro avance tecnológico.
Estudié una carrera técnica, muy ligada a computadoras. Desde mi primer empleo formal, he estado vinculado con la tecnología. Primero dando soporte, luego participando en líneas de manufactura de equipos de alta tecnología, después, vendiendo soluciones tecnológicas, y ahora, vendiendo equipos de cómputo para mercados masivos.

Sin considerarme un tipo que "las sepa de todas, todas", sí creo que me he mantenido por lo menos a una distancia lo suficientemente razonable de aspectos tecnológicos como para no ser sorprendido tan fácilmente, al menos en lo que al hardware de cómputo se refiere.

Ahora, que estoy en el medio del cómputo, desde luego procuro estar al tanto de todo cuanto se inventa en este renglón, y por esta misma posición en la que estoy, un fabricante de una reconocida marca de accesorios para almacenamiento de información, se acercó para ofrecerme uno de sus nuevos productos para que lo probara y validara que fuera compatible con las computadoras que vendemos.

Es una "Express Card" de 8GB de capacidad. Esta monería, funciona como un disco extraíble muy portátil, de apenas 7.4cm x 3.4 cm y medio centímetro de grosor, resistente a golpes y que funciona a una velocidad que supera por mucho los dispositivos similares que usan el puerto USB2.0.

Después que las pruebas fueron un éxito y que quedé muy satisfecho con el producto, puse la tarjetita en la palma de mi mano, y no podía dar crédito de los pasos agigantados con los que avanza la industria. ¡Hace 15 años, tenía en la palma de mi mano un diskette de 3.5", con doble densidad, con la fabulosa capacidad de almacenar 1.44MB! Y este diskette, estaba superando por mucho a su antecesor, un diskette que medía 5.25", con una capacidad de 360Kb, que era demasiado flexible, frágil, y tenías que ponerle un pedazo de cinta para bloquear su escritura.

No tengo una idea clara de cómo se almacenaba la información cuando yo tenía un año de edad... pero en los últimos 15 años he sido testigo de la vertiginosa y exponencial carrera por el almacenaje de información, y ahora, que en mi mano tengo una tarjetita que puede almacenar toda la información que he podido generar en años, no me puedo aventurar a imaginar cómo va a guardar sus tareas mi hijo cuando tenga 15 años... o cómo va a respaldar su información cuando tenga 30.

Si no lo hubiera vivido yo, pensaría que todo esto es producto de la ciencia ficción.