viernes, marzo 23, 2007

La inocencia de un bebé de un año le permite a su padre regalarle una sonrisa sólo llevándolo a una alberca.

En medio de un México lleno de problemas, ¿qué culpa tiene Andrés de que su padre no deje de pensar en ellos? Así que el fin de semana pasado, junto con unos amigos muy cercanos, decidimos, por un momento, dejar a un lado tanta teoría y concentrarnos en disfrutar la sonrisa de nuestros hijos.

¿Cuánto vale ver sonreir tan genuinamente a tu hijo?

Andrés y su padre, refrescandose despreocupadamente en una alberca con vista al océano Pacífico.

jueves, marzo 22, 2007

Teóricamente todos somos iguales. La libertad, es inherente a la igualdad. Si somos iguales, tenemos los mismos derechos.

Comentarios recientes en mi blog, me motivan a escribir este post, con la única intención de tratar de poner en claro mi posición respecto a varios temas relacionados.

Decía, que las libertades individuales son producto de la aceptación de la igualdad de los individuos. Repito: "Si somos iguales, tenemos los mismos derechos"

En esa libertad, incluye el derecho a pensar como cada quien quiera. Tener la religión que mejor le parezca y, en función de esa difícil elección, todas las decisiones que se deriven de ese código de moral.

Lógico es, que en diferentes códigos de moral, habrá, afortunadamente, posiciones en conflicto, y una gama muy amplia de ejemplos que nos servirán a todos, a elegir de todo lo que vemos, lo que más nos conviene o nos gusta para nosotros.

Esos códigos morales, con el paso del tiempo, de las vivencias experimentadas, con las relaciones, amistades, etc, podrá ir variando a gusto y elección de cada persona. Y en la medida en que se haga sin presiones, y de manera autónoma, cada persona estará ejerciendo su derecho a esa libertad.

Lo criticable, para mi punto de vista, no son las etiquetas que marginan y señalan a los grupos con "morales" similares -que no es lo deseable, claro-. Lo que a mí me preocupa en particular, es que la ley no asegura ese derecho que debería ser natural. Lo preocupante, es que se legisle en función a un código moral que no es compartido por toda la gente que vive en este país. Y que sólo son los grupos influyentes y poderosos los que hasta hace unos días, podían definir el comportamiento colectivo. (?)

Legislar en este sentido de las libertades, es sin duda "liberalismo". En México, este liberalismo social, es liderado por la "izquierda", y su contrapeso son esos grupos de "derecha", que casi en la mayoría de los casos, tienen una estrecha relación con grupos religiosos católicos.

Sin embargo, esa misma izquierda liberal, es tambien el contrapeso de un liberalismo económico impulsado por esa misma derecha. (¡uf! ¡Vaya paradoja!)

Es entonces, la oportunidad para que un tercer grupo, autodenominado "centro", o "izquierda moderada", que abandera la mayoría de los "liberalismos".

Pero, a pesar de lo influyente que se ha vuelto este grupo que impulsa TODO tipo de reformas liberales (sociales y económicas), yo todavía no estoy seguro de que en México estemos listos para "liberarnos" económicamente. ¿Porqué? Porque económicamente no hay igualdad en nuestro país.

Porque en esa competencia que debería significar esta "liberación", las reglas del juego permiten que uno pueda tener la inmensa mayoría de las canicas en sus bolsillos. Porque en esta carrera que significa el libre mercado, hay quienes ya arrancaron sus autos, y habemos quienes no tenemos dinero para tomar un camión. Porque aunque teóricamente todos tenemos la misma oportunidad, todavía hay millones de mexicanos sin acceso a la educación. Otros millones con acceso a una educación muy limitada, y pocos, muy pocos miles de mexicanos, pueden prepararse para entender las reglas de nuestro mercado y conformarse con saber que tienen acceso a esa "carrera" aunque bien saben que no existe manera de competir contra esos poquísimos cientos de mexicanos que sujetan las riendas de todo lo que se mueve en nuestro país.

Yo creo, sin querer sonar a uno de esos izquierdosos radicales, que las condiciones económicas en nuestro país no está listas para continuar con las reglas que se han puesto en los últimos años... que el que tiene más canicas, terminará con todas, que el que ha arrancado en primer lugar será el único que llegue a la meta, que el que se educa, podrá seguir abusando de los analfabetos.

Mi punto es, que si seguimos en jugando este injusto juego, pretendiendo defender las libertades económicas, no se está logrando el objetivo de la libertad, que es que todos podamos ser iguales y tener las mismas oportunidades.

Pretender esto, es, disculpen la burda comparación, como hablar de derechos humanos, e igualdad de derechos, en una sociedad donde se practique la esclavitud.

miércoles, marzo 21, 2007

Ayer estuvimos en el funeral de la mamá de Jennifer.

Fue muy conmovedor, como cualquier funeral de una madre de hijos muy jóvenes todavía.

Todos los funerales, siempre me obligan a la reflexión sobre la muerte. Es un hecho, todos vamos a morir tarde o temprano, pero eso no es en lo que pienso.

La pesadilla más terrible que tuve en mi niñez, fue precisamente, soñar que morían mis padres, y esa sola idea, era capaz de hacer que se me nublaran los ojos y me dieran muchas ganas de pedirle a mis padres que nunca se murieran...

Con el paso del tiempo, la muerte ya era una posibilidad que consideraba ahora para mí mismo y cuando salía de una velación de algún difunto, aprovechaba la reflexión para decirle a mis padres y hermanos que si yo partía antes que ellos, supieran que había vivido una vida muy completa y que no me arrepentía de nada de lo que había hecho... Hacía esto, como una especie de preparación por si me tocaba morir primero... Sin querer, poco a poco, con el paso de los años, y de muchas reflexiones, he ido considerando, ya con menos terror, que algún día mis padres tambien morirán, y que, a pesar de lo mucho que los amo, no podemos hacer nada para evitarlo...

Pero ayer, en la misa, cuando ví las muecas de dolor de Jenny y de su hermanito de apenas 15 años de edad, un miedo nuevo se apoderó de mis pensamientos. Siempre había temido por la muerte de mis seres queridos, y de alguna manera, mi propia muerte, no me había causado tanto conflicto hasta ahora.

Me da miedo morir y dejar solos a Lina y a Andrés. Me da mucho miedo dejar a Andrés.

Ayer, en la iglesia, mientras pensaba en eso, me di cuenta de lo frágil que es la vida y de cómo mi muerte ahora afecta a personas que dependen de mí... y de cómo, morir ahora, me deja sin la oportunidad de escuchar la primer palabra de mi hijo, o no podré enseñarlo a andar en bicicleta... o a leer, o no podré darle un abrazo en las navidades, o hacerle las tareas, o llevarlo a la secundaria, ni tendría la oportunidad de que algún día, me diga llorando que soñó que yo moría...

Ahora que lo veo desde otro punto de vista, ahora como padre, me doy cuenta que me hacen falta por hacer tantas cosas, y es ahora, sin duda, la primera vez que me aterra morir, y dejar a la mitad el proyecto más importante de mi vida.

martes, marzo 20, 2007

La semana pasada, me acerqué a una de esas 'bolitas' de amigas que se juntan a fumar, con la única intención de hacerme de una buena compañía y para no fumar solo.

Llegué justo cuando condenaban las iniciativas esas de la sociedad de convivencia que se sigue discutiendo en el DF... Poco faltó para que anunciaran el fin del mundo por permitir el pecado de la unión legal de homosexuales.

Usaban ese tipo de argumentos que usa Abascal, de la 'naturalidad' de la unión de un hombre y una mujer, que si está en contra de Dios, y que si por culpa de tanto 'degenere' a todos nos terminará chupando el diablo.

Yo sólo mantenía una sonrisa incrédula.

Una de ellas, luego-luego trajo el tema del aborto, y de cómo todos los legisladores locales del DF del PRD deberían ser excomulgados inmediatamente.

¿Cómo era posible que atentaran de esa manera contra la vida? No les cabía en la cabeza semejante aberración.

Y entonces, no soporté las ganas de opinar: "Y aunque fuera legal el aborto... ¿Tú abortarías?"
Y antes de contestarme, el humo de su cigarro se le atoró en el pescuezo, y se le saltaron los ojos: "¡Claro que no!", contestó sin pensarlo mucho, y en un tono que asumía que su respuesta sería obvia... "Y si fuera legal que pudieras tener una unión legal con otra mujer, ¿Lo harías?". -"¡Tampoco!", y ahora me miraban todas de esa forma en la que te exigen que continúes o te calles de una buena vez...

Así que seguí.

"Lo que pasa es que seguramente hay personas que sí están dispuestas a tener una unión legal con alguien de su mismo sexo y seguramente también habrá mujeres que quieren una opción legal para el abor..."-"Pero eso es pecado, es atentar contra la vida... y eso lo prohibe Dios!".

[En verdad es muy complicado poder hacer entender algo tan sencillo como 'las libertades individuales' a una persona con principios morales tan inflexibles y que además pretende que los deberíamos compartir y respetar todos los que los rodeamos]

Encendimos el segundo cigarrillo, y la charla comenzó a tomar tonos más fuertes y en el campo de esta batalla moralina, 4 representantes de la voluntad del mismísimo Dios, estaban en mi contra, ya cuestionando mi propia fé.

-"Esque entiendan que en este mundo tan plural, hay personas con moral más relajada..." decía yo, para defenderme ya en un tono mas bien conciliador... que en todo caso, cada quien es responsable de sus decisiones y que en la conciencia de cada quien caerá la culpa de los actos indebidos...

Una de ellas ya había considerado que la furia de Dios podría afectarnos incluso a quienes no somos pecadores... (sic)

Sin conseguir llegar a un acuerdo, -ni siquiera somos nosotros los legisladores- no quise apagar mi tercer cigarrillo sin dejar bien en claro cuál era mi posición:

"...pues yo estoy de acuerdo que la ley contemple voluntades que no afecten a terceros... que si te quieres casar con alguien de tu mismo sexo, cásate. Que si quieres abortar, aborta... que si no quieres ni casarte en una boda gay, ni quieres abortar, pues ni te cases ni abortes..." Además, para terminar mi discurso, utilicé una frase muy popular, que hace referencia a un papalote y a cómo cada quién puede hacer lo que le venga en gana.

Apagué enérgicamente el cigarrillo, y regresé al salón de donde había salido tan inoportunamente.

Pero no he podido abandonar el tema... Lo traigo vueta y vuelta en mi cabeza... y me di cuenta de cómo, hay personas que tienen ese afán de seguir tomando deciciones por los demás, y cómo esas mismas personas que consideran tener en su poder las reglas de comportamiento, intentan imponerlas a personas con la misma libertad de hacer lo que su educación, formación, entorno social y experiencia le dicte.

¿Quién puede decir qué es lo correcto? ¿En función de qué? ¿Comparado con qué?

Hasta cuándo nos vamos a dar cuénta que convivimos con personas con diferentes códigos morales, diferentes religiones, formas de pensar... incluso diferentes condiciones socioculturales y económicas, y que en todo ese mosaico de diferencias, la única manera de lograr la convivencia, es respetando las formas de pensar de los demás, y dejar de una vez por todas, que cada quién haga de su culo un papalote.

viernes, marzo 16, 2007

Hoy tengo una de esas oportunidades
que sólo se presentan dos veces en la vida.

...la primera vez la dejé ir...

jueves, marzo 15, 2007

Apuntes para una acalorada charla en la playa.

Siento muy raro, no sé si sentirme bien, contento, o comprometido con los pocos -muy pocos- comentarios que he recibido en mi blog.

El post en el que más comentarios he recibido, fué precisamente en un post que sale levemente del objetivo principal de este blog. Eso me hace pensar que la polémica de la política en México, que la materia económica, que este tipo de temas más escabrosos, son más rentables que hacer comentarios de anécdotas que no llevan a nadie a ninguna reflexión o simplemente a ningún lado.

Este post en particular, el inmediato anterior a éste, invitó a mis amigos a dedicarme sus comentarios... Hay uno, en particular, al que le quiero dedicar este post.

No es una respuesta formal. No. Seguramente, si pudieron leer tambien su comentario, en realidad, me convoca, a qué, aprovechando que iremos con nuestras familias a una playa del Pacífico, lo discutamos en persona... ¡Y cómo negar esa invitación! Si ya estaremos ahí, debajo de una palapa, con una hielera llena de cervezas, con nuestras esposas, ahí tambien, junto a nosotros, y nuestros hijos, haciendo castillos de arena. Porqué no traer de nuevo y poner en la misma mesa donde estará el ceviche, nuestros puntos de vista.

La verdadera intención de este nuevo post, es practicar, y hasta cierto punto, ordenar las ideas con las que debatiré este próximo fin de semana.

Trataré, en primer lugar, de aclarar, que nunca he dudado de la opinión que pudiera tener Calderón respecto a los monopolios... Es más, me atrevo a asegurar, que si hicieramos una encuesta en el Congreso de la Unión, una aplastante mayoría manifestará su desacuerdo con los monopolios... quizá se atrevan a mencionar al Señor de los Teléfonos... pero esa opinión personal, como la de Calderón, o como la de Zedillo, o como la de Salinas, no sirve de nada, mientras sus acciones no indiquen que pueden hacer algo para mejorar las cosas. Es decir, la demagogia, no nos resolverá nunca ninguno de nuestros problemas. Y sí. Digo demagogia, porque esos discursos "pro-libre-mercado", no sirven de nada sin las iniciativas de ley correspondientes.

Por otro lado, AMLO, quien en su campaña se rumoró, -nunca se probó- que era finananciado por Slim, y que francamente no lo dudo, tambien tenía ese mismo discurso antimolopólico. Pero él iba más lejos: Amenazó con quitar todos los beneficios fiscales y apoyos del gobierno a todas esas mafias que dominaban económicamente los mercados. Ese discurso, que según mi entender era dirigido a las cúpulas, fué malamente interpretado por el CCE, que aunque tambien empresarios, tambien poderosos, nunca de la misma envergadura... (De ahí que luego-luego respingaron: "Nosotros sí pagamos impuestos!"... AMLO les debió contestar: "Claro que sí, pendejos, el mensaje no es para ustedes", sin duda, era para su supuesto patrocinador...).

Por cierto, digo que no dudo que Slim hubiera financiado a la campaña de AMLO. Mientras la política sea un negocio, que lo es, Slim estará metido financiando no solo las campañas de izquierda, sino las de derecha y hasta las de juguete.

La intención de mi post, no era, mucho menos, sigerir que si AMLO fuera el presidente de México eso acabaría. No. Tampoco quiero decir que Calderón lo promueve. Tampoco. Sólo trataba de describir la situación actual del mercado y mi inconformidad con toda esa basura. Escribí, sólo para dar mi punto de vista de lo que pasa, según mi entender.

De pasada, hago una crítica, pero no sólo a los gobiernos ejecutivos de los últimos años, sino a los poderes en general, que, desde que este país ha girado a la derecha, se han propiciado las condiciones para que un solo hombre hubiera podido ganar sólo en 2006, USD$49,000,000,000, en medio de un país que apesar de los fantásticos números macroeconómicos, y de esta supuesta estabilidad, la pobreza se sigue tragando a más y más millones de mexicanos sin piedad alguna.

No, Esteban, queridos lectores. No es contra Calderón, ni a favor de AMLO. Es contra este sistema en el que estamos metidos, del que todos somos víctimas, y donde, todo parece indicar, los que deben defendernos, son los principales cómplices.

Este fin de semana, vistiendo sólo unas bermudas, unas sandalias y unos lentes para el sol, no habrá bloqueador solar que nos proteja de tan acalorada discusión al respecto... Lo presiento.

jueves, marzo 01, 2007

No es un secreto, pero tampoco es muy difundido, que los servicios de telefonía fija y celular, la televisión por cable y los servicios de internet en México tienen las tarifas más altas del mundo.

Eso, de entrada, nos da una idea muy clara de cómo es que en tan pocos años, Slim ha escalado en los peldaños de la escala de los hombres más ricos del mundo. Y por otro lado, el crecimiento del poder político y económico que el Grupo Televisa ha conquistado.

Ambos corporativos, con presencia en muchos países, dueños del oligopolio de sus sectores en nuestro país, son intocables por sus "competencias" y por reglas de competencia más justas.

Lo injusto, lo inmoral, es que es, precisamente en nuestro país, donde las tarifas de los servicios que prestan rebasan el límite de lo racional. Mientras en otros países, latinoamericanos, por ejemplo, entran a los mercados con precios competitivos, no se le ve final al abuso que por años, han sangrado a las clases medias de México.

El famoso "triple play", que pretende poner en un sólo cable señal de internet, televisión y telefonía, en escencia, debería significar un ajuste inmediato a los costos de tan necesarios servicios, pero no lo será. Y no lo será, porque en las cúpulas, nadie está dispuesto a dejar de ganar dinero a manos llenas. Seguramente, se alíen o nó Slim y Azcárraga, en algo estarán de acuerdo: Con este mercado tan grande, cautivo y consumidor, no se considerará bajar estos escandalosos precios.

Soy un tipo que trabaja para la iniciativa privada. He trabajado para empresas gringas desde que terminé la universidad. Y por cuestiones de trabajo, me he dado cuenta de los márgenes con los que se operan; estas compañías y los mayoristas, distribuidores y revendedores. Sé lo que cuesta ganarse el dinero, y sé lo que estos empresarios, medianos y chicos, están dispuestos a trabajar honradamente para hacer un patrimonio para sus familias. En eso estoy de acuerdo. Pero nadie de esa clase media, tiene a su alcance la posibilidad de ganarle el puesto que tiene Slim en la revista Forbes, por ejemplo.

Y es injusto, inmoral, insisto, que éstos oligopolios tengan márgenes de utilidad que rayan en lo absurdo.

Me tachan de "populista", cuando, sugiero que desde las instancias legales, se pudiera regular esto y se detenga este robo que hoy por hoy es permitido por las reglas actuales. Y me hace sospechar, que a ojos vistos, los políticos que podrían hacer algo para "homologar" estos márgenes con los de otros países del mundo, son sobornados, o se les impide, con los fraudes más descarados, que lleguen a posiciones políticas que pudiera atarles las manos.

Lo mismo pasa con los Salinas-Pliego, con los Coppel, con las tasas y comisiones bancarias -que en México, tambien son escandalosas- y nadie es capaz de hacer nada.

Tengo una hipótesis: Si el combate a la pobreza en México comenzara regulando los abusos de estas, y otras compañías, la riqueza, de manera natural, se podrá distribuir en más manos.

Imagino que a estos empresarios, privilegiados, era a los que se refería AMLO, cuando decía de quitarles todo tipo de subsidios y apoyos. Francamente dudo que se refiriera a los millones de empresarios que día a día salen a romperse el alma. Lástima que éstos mismos, siempre se sintieron aludidos, creyéndose, quizá del mismo tamaño que éstos que nos chupan la sangre todos los días, sin que nos demos cuenta.
En voz de Andrés Manuel, sonaba utópico y populista.
hoy es una realidad... y lo celebro.
Quiero pedir una copa de whiskey, para ver si me puedo tragar este nudo que tengo en la garganta.

Mientras escribía el post anterior, y mientras trataba de enumerar las anécdotas que he vivido con Andrés, no pude evitar recordar, tambien, escenas que me llenaron de nostalgia.

Traje a mi memoria, por ejemplo, esa escena cotidiana de cuando me despido, y con su manita me dice "adiós", mientras sus ojitos se llenan de lágrimas y en su boca aparece en automático esa mueca de llanto que me rompe el corazón.

O cuando regreso y abro la puerta, y corre con su andadera para encontrarme y enseñarme sus cuatro dientitos en esa enorme sonrisa, y cuando estira sus brazos para pedirme que lo abrace.

Y cuando lo abrazo, y me jala el pelo, y me dice cosas que pretendo entender. O cuando le doy su biberón, y me mira, apacible, mientras bebe.

Y mientras más recuerdo, más necesito de un licor muy fuerte. Que me quite este dolor, o me de sueño... porque el que tiene problemas para dormir, ahora soy yo.
Dormir a Andrés ha sido un arte que todavía no hemos dominado.

Cada noche, la receta para dormirlo es diferente. Mecerlo en su cuna, o arrullarlo en los brazos, debería ser suficiente, pero con Andrés, nunca es predecible. Lo que una noche funciona, no siempre es garantía de tener el mismo resultado la noche siguiente. Cantarle por las noches, en ocasiones ha funcionado... Una vez, Lina le cantó esa famosa canción de los elefantes que uno por uno se iban subiendo a una telaraña... y con eso tuvo... pero a la noche siguiente, Lina perdió la cuenta y el número de elefantes era tan grande que ya no rimaba en la canción.

Otra noche, le canté una de esas canciones de cuna que las abuelas usaban muy eficientemente para dormir a los niños y lo logré. Tras repetir la fórmula, con esa misma canción le provoqué cólico.

Hemos intentado de todo. Una teoría era que debíamos cansarlo para agotar su reserva de energía. El método fué bueno sólo para mí, pues esa noche, rendido, dormí como un verdadero angelito.

A veces, Andrés no para de reir y con esas increíbles ganas de gatear y juguetear por todos lados... pero a veces, llora y no hay poder humano que lo consuele y nos deje dormir a nosotros y a los vecinos.

Esta actividad nocturna de dormir a Andrés, es a veces, como armar un rompecabezas diferente cada noche... y como todo juego de mesa, es tambien, en ocasiones muy divertido. Es además, una de esas actividades donde mi jóven familia se reune en una habitación, y podemos estar juntos y abrazados.

Y al final, después de lo fácil o difícil que hubiera sido dormirlo, cuando termina metido en la cama, en medio de los dos, y cuando gira y pone su pequeña mano en mi cara, me hace sentir muy feliz.

Hoy, que estoy descalzo, en una cama ajena, chateando con quién esté conectado y navegando por los canales de la televisión, y despues de cenarme un club sandwich, me doy cuenta de lo mucho que echo de menos a Lina y a mi hijo.

¿Y cómo no extrañar a este angelito?



Andrés, en su cuna, quien para no variar, no se ha querido dormir.

lunes, febrero 26, 2007

Mañana salgo de nuevo de viaje.

Este viaje es parte de una gira en la que tenemos que visitar varias ciudades anunciando los productos de la marca para la que trabajo.

Los viajes de negocio, han sido muy frecuentes en mi carrera profesional.

Por asuntos de empresa, he recorrido prácticamente todo el territorio nacional, y algunos países vecinos. He probado muchos platillos y bebidas típicas, y, por qué negarlo, en muchas ocasiones la he pasado muy bien.

Sin embargo, en la gran mayoría de esos viajes, son verdaderamente de trabajo. Casi nunca es posible salir y hacer unas compras, o salir y tomar unas fotos... o cuando se está en un destino turístico, la mayoría de las veces, era imposible usar ese traje de baño, que regresaba a casa, del mismo modo que fué empacado.

Asistir a una conveción en Acapulco, y bajar de tu habitación de saco y corbata al centro de negocios es para darse un tiro. Más aún cuando te toca compartir el ascensor con una numerosa familia de turistas que bajan en trajes de baño, con salvavidas y oliendo a ese penetrante bronceador olor a coco.

Caminar en medio de las áreas verdes, junto a la piscina, con un portafolios en la mano, resulta verdaderamente vergonzoso.

Vergonzoso, es, tambien, cuando por mala suerte, te ha tocado viajar solo, y, en un afán de salir de la rutina, o conocer un poco el sitio que se está visitando, decides salir a cenar a un restaurante.

Evidente es, que no tendrás ninguna prisa por cenar, o por irte de ahí, por lo que sacas del portafolios, el periódico o la revista que tomaste del avión... o haces algunos mensajitos por celular... o simplemente, le pones atención al televisor del lugar, 'para hacer hambre'...

Al cabo de unos minutos, habrás notado las miradas lastimosas de los meseros que ya comienzan las apuestas para ver si llegará o no tu compañía.

-"Vengo solo y no espero a nadie!" te urgirá aclararlo cada que pase uno de esos meseros que con su risita burlona te hará sentir que él ganará la apuesta porque te dejaron 'plantado'.

Por más que saques la laptop y actues que trabajes, o aunque ordenes de inmediato, esa sensación no se te quitará mientras estés en ese lugar.

Cenarás rápido por evitar esas inmerecidas lástimas, y tardará la digestión por el coraje de ese injusto malentendido.

Si te ha pasado algo como eso, estarás de acuerdo conmigo que no hay nada más rico y más relajado que un club sandwich en tu habitación.

Pedir room-service, y disfrutar de la soledad de tu habitación, en medio de una ciudad llena de extraños, es lo mejor que puedes hacer si estás solo. Prender el televisor, navegar por todos los canales disponibles, tirarte en la cama y chatear con quien esté conectado... andar de aquí para allá en calcetines, es el mejor turismo de negocios que podrás hacer.

Además, por algún tipo de convención internacional, los club sandwich de TODOS los hoteles del mundo son idénticos, así que no habrá riesgo de que uno no te guste. Si te gusta uno, el resto es exactamente igual.

Mañana, pues, seguramente estaré en algún cuarto de algún hotel de alguna ciudad de México, cenando, sin duda, uno de estos manjares de la hotelería.

Salud!

miércoles, febrero 21, 2007

En una ciudad o región, la gastronomía y los platillos locales, siempre ocupan un lugar fundamental en la cultura del lugar... degustar de la comida local, forma parte, casi siempre, de la agenda de los visitantes, así se encuentren por negocios o por simple turismo.

Ir, por ejemplo a Puebla y no comer mole, o chiles en nogada... o darse una vuelta a Monterrey y no llegar -aunque se esté a dieta- al "Rey del Cabrito"... o venir a Guadalajara y no ensuciarse los dedos con una torta ahogada, hace, de alguna manera, incompleta la visita... así se hayan visitado los monumentos, los edificios, catedrales, u otros atractivos, el no comerse "el platillo de casa", siempre deja la sensación de que no se estuvo ahí por completo.

Cuando niño, en mi Zapotlán el Grande, no tenía claro cuál sería el platillo típico de mi pueblo. Cuando mis tíos o amigos nos visitaban y nos preguntaban que cuál era el lugar para comer al que no podían faltar, las respuestas eran siempre muy variadas... Unos decían que la birria de "con el Azul"... otros le daban ese crédito al pozole de con Amelia; A tal o cuál menudería... o a la comida corrida de "Juanito's"... Había gente incluso que debatía entre cuál era el mejor taquero banquetero de todo el pueblo... o que si las hamburguesas con pepino frente a la VolksWagen eran las mejores de toda la región... otros, como yo, simplemente nos quitábamos de broncas diciendo que en la planta alta del mercado "Paulino Navarro", había un "food court" donde podrían encontrar cualquier cosa que se les antojara... eso sí, todo con el meritito sabor de Zapotlán.

Pero en los últimos años, un concepto vino a revolucionar la gastronomía típica de mi tierra.

Esas tostadas que Don Rubén vendía muy modestamente en su triciclo hace más de 40 años, ahora con un giro más comercial y gracias al empeño emprendedor de sus hijos se han apoderado indiscutiblemente en el platillo obligado a consumir mientras se visite a Cd. Guzmán.

De lomo, lengua, cueritos, oreja, pata, trompa; con frijoles, salsa, col y el ingrediente que las hizo famosas: un chile MUY enchiloso. Ese chile de receta exclusiva de la descendencia de Don Rubén, tan enchiloso como sabroso, ha convertido a los varios restaurantitos que se han instalado en toda la ciudad en los favoritos de turistas y locales. Tostadas "Pepe's", Tostadas "Jorge's", y Tostadas "Don Rubén", son siempre garantía de la mejor tostada.

Del gusto de cualquier clase social y cultural, una de estas tostadas es la recomendación más atinada cuando un conocido visita mi ciudad.

Hoy en día, conozco personas que recorren una distancia mayor a los 120 kms, sólo para comerse uno de estos exclusivos platillos... Sí. La gente de Guadalajara que alguna vez probó una de estas tostadas con ese ingrediente tan especial, no puede dejar de volver una y otra vez para deleitarse, además del clima y los paisajes urbanos de Zapotlán, de una de esas emblemáticas tostadas.

Pero como la globalización no es ajena del Sur de Jalisco, "Don Rubén" ha decidido dar un paso muy importante: Abrir la primer franquicia en Guadalajara.

Quizá para la mayoría de quienes leen estas líneas, esto no signifique nada. Pero para quienes conocemos la historia de este negocio, tan zapotlense, podemos sentir un poco de orgullo.

Además, claro, de la tranquilidad que significa saber que habrá una de esas deliciosas tostadas de lengua esperando para satisfacer el antojo de los zapotlenses que vivimos en Guadalajara, sin tener que esperar al fin de semana, cuando regularmente vamos a Cd. Guzmán.

"Tostadas Don Rubén", sucursal Guadalajara está frente a "Tacos Los Alteños", muy cerca de la esquina de las calles Niño Obrero y Tepeyac.

¡Ah!... y para postre, unas ricas palanquetas de nuez o una pieza de pan de con las "Arreola", que dicho sea de paso, también los puedes encontrar en este nuevecito "Rincón de Zapotlán" en Chapalita.

Buen provecho.

lunes, febrero 19, 2007

En un intento desesperado, y ahora que lo pienso bien, en un intento bastante estúpido, por querer darle a nuestro hijito una nueva alternativa de sanación a su gripita, este pasado fin de semana, decidimos subirnos en el coche y salir en busca de las cálidas playas del vecino estado de Colima.

En un afán de aventura, nos fuimos hasta Tecomán, donde desde una palapa, podíamos ver la grandeza del océano pacífico.

No le alcanzaban los ojitos a Andrés para poder ver de una vez todo el horizonte, y con una de esas sonrisas que ningún padre podrá olvidar, fué suficiente para decidir convencernos y quedarnos ahí, para dar rienda suelta a este tratamiento alternativo que sus padres inexpertos improvisarían en este viaje.

Pero cuál fué la sorpresa, de que ahí en Tecomán, NO HAY HOTELES en la playa. El atardecer amenazaba con bajar la temperatura, y el viento no perdonaba ni a la palapa más imponente, así que la necesidad de hospedarnos era imperativa. No podíamos echar para abajo el avance que habíamos logrado en ese día de calorcito y buen humor... el viento y el frío de las playas en la noche, podría ser un perfecto aliado a ese virus que se niega a ceder terreno.

Así que uno de los meseros del lugar nos recomendó un lugar a unos pocos kilómetros de donde estábamos.

Sin pensarlo mucho, nos animamos a ir, y después de varios minutos por un camino completamente desolado y cada minuto más obscuro, nos encontramos con un hotelito muy modesto pero muy lleno.

Había muchos coches mal estacionados, un grupo de bohemios cantando con una guitarra, casas de campaña instaladas, y muchas tablas de surf. Sí, lo qué más me llamó la atención era la cantidad de tablas para surf que estaban recargadas en los pilares del hotelito de apenas 10 habitaciones. Rápidamente me llevaron a la última habitación disponible: Una cama, una mesa, y un baño sin puerta ni lavabo y con una regadera sin agua caliente.

Había además, un par de toallas y una media docena de mosquitos parados en las paredes... Todo por sólo $250.

Habíamos llegado a un hostal de la playa Boca de Pascuales.

A la mañana siguiente, prácticamente en medio de la nada, Lina, Andrés y yo, instalamos nuestra sombrilla, en la playa, para ver un espectáculo que nunca me imaginé tener tan cerca: ¡surfistas dando un espectáculo de primera y nosotros en primera fila!

Poco nos importó que Andrés hubiera tomado confianza y gateando, se hubiera salido de la sombra... o que estuviera comiendo arena... o que, despues de juguetear, tenía arena hasta detrás del resortito del pañal.

Ante el espectáculo de estos intrépidos atletas marinos, ya ni siquiera me había dado cuenta que los mocos que salían de la nariz de Andrés estaban 'empanizados" con esa salada arena de mar.

El tratamiento naturista-alternativo, la hipótesis de los beneficios del sol y el calor tropical, el experimento que prometía aliviar la gripa de Andrés, todo, resultó un rotundo fracaso. Pero por el entusiasmo que pudimos ver en los ojitos del güerito, creemos que valió la pena intentarlo.

Ahora, que el haber descubierto este paraíso a donde he prometido volver lo antes posible, fue el "extra" que hizo de mi fin de semana, una aventura que podrá ser el inicio de mi nueva vocación: El Surf.
Necesito una aspirina para este dolor de corazón...

Andrés tiene ya casi 10 días sufriendo de una gripa que nos duele a todos. Su debut y despedida en la guardería fué catastrófica; después de casi 10 meses con una salud invicta, ahora tememos por su adicción a los antibióticos y jarabes para la tos.

Los mocos en su nariz, su tos, y sus ojitos llorosos nos duelen más a nosotros que a él... el niño ha perdido su vitalidad y ahora llora por cualquier cosa; todo le molesta, despierta por las noches asustado por no poder respirar, o lo asaltan ataques de tos que no le podemos parar con nada.

Tal parece, que en su triunfal entrada a la guardería, además de traerse el corazón de las niñeras, se trajo una infección respiratoria que no le podemos combatir.

Coincide que unos días antes de entrar a la guardería, le habíamos aplicado la última dosis de la vacuna pentavalente, lo que nos hace pensar, que su sistema inmunológico estaba ocupado "atendiendo" a esa vacuna, mientras, desprotegido, fué asaltado por una gripa de esas que no se van a la primera de cambio.

Lo peor de todo, es que no sabemos qué más hacer. Lo hemos intentado de todo, desde baños de sol, hasta penicilina, pasando por unas gotitas homeopáticas que aunque buenas de sabor, no le hicieron ni cosquillas a esos mocos que adornan el bigote de mi hijito.

Sólo quiere estar abrazado. Está súper sensible, todo le molesta, llora cuando le cambian su pañal, cuando le cambian la ropa, cuando quiere que lo abracen, cuando se prende o se apaga la luz, cuando quiere que una puerta sea abierta o cerrada... ¡Así no se portaba mi pequeño Andrés!

Quiero pensar que está bajo la influencia de los narcóticos que le estamos suministrando, y que, al término de esta pesadilla, y después de una rehabilitación, podremos dejarlo "limpio" y podrá, de nuevo a ser el mismo güerito que te pide los brazos con una encantadora sonrisa que ilumina cada día.

lunes, febrero 12, 2007

Si en la edad media hubieran existido los teléfonos, una de las torturas más temibles, serían las largas teleconferencias de negocios en ayunas.

(Escrito durante una larga teleconferencia de negocios... en ayunas)

jueves, febrero 08, 2007

Si en la guardería de Andrés, dejaran entrar las andaderas,
su salón sería una versión de "coches chocones" en pañales.

martes, febrero 06, 2007

Andrés cumplió hoy 10 meses de edad.

Todavía no puede comer de todo lo que tenemos en el refrigerador, ni ha aprendido a ponerse sólo de pie, y ya se enroló en el rutinario mundo de la vida real.

Hoy, Andrés celebra su décimo mes, junto con su primer día de "interno" en una guardería pública.

Desde que terminó la incapacidad por maternidad de Lina, hasta la fecha, habíamos vivido una larga y desgastante problemática de no tener a nadie "fijo" a quién encargarle a nuestro hijo mientras estamos en nuestras oficinas. Cada semana era una pesadilla tener la incertidumbre de saber quién nos cuidaría a Andrés.

A veces, una tía, otras semanas una prima... la vecina, mi hermana, mi mamá, o mi suegra... Y cada vez las posibilidades se hacían cada vez más pequeñas, y por más que mi hijo aprendía a hacer más y más "gracias", todavía no era capaz de prepararse su biberón, ni a cambiarse de pañal por sí solo.

Por fín, y despues de un largo proceso de trámite burocrático y de una larga lista de espera, Andrés fué aceptado en su guardería. Hoy, les decía, es su primer día.

Eso, por un lado, nos resuelve un problema y nos deja más tranquilos... pero por otro lado, me conmueve y me rompe el corazón, imaginarme a mi hijito, en esa guardería, con esa atención tan fría y tan impersonal... que después de ser tratado como el centro del mundo, se dé cuenta tan pronto que en esa guardería será "un niño más".

Levantarse temprano, tener que dejar la pijama tan pronto, usar zapatos antes de las 8:30 am, y tener que soportar a su mamá peinándolo con gel todos los días... ¡apenas a sus 10 meses de edad! ¡Es demasiado pronto!

Ya no puedo esperar a verlo, cuando salga de "sus obligaciones", y tratar de encontrar en sus ojos el resumen de su primer día, y consolarlo si no fué bueno, y consentirlo... o celebrarlo si la pasó de maravilla.

Ya parece que lo veo, entrando esta tarde a la casa, despeinado, con los pantalones sucios, arrastrando la pañalera, quejandose quizá del niño de 14 meses que le quitó su biberón y sus galletas a la hora del recreo... O justificando y dando su versión de los hechos, respecto a la nota que me mande su maestra acusándolo de no hacer correctamente sus ejercicios psicomotrices...

Mi hijo, a sus 10 meses, entra ya a una edad de responsabilidad y yo a un rol, en el que cada vez tendré menos control de él de sus actividades y su desarrollo.

Supongo que es parte de la vida. Supongo que es lo normal. Supongo que así tiene que ser.

Pero duele.

Ojalá Andrés no tuviera que crecer tan pronto y pudieramos cuidarlo siempre dentro de su corralito.

jueves, enero 25, 2007

Introducción a la comida chatarra I.

Lección 1.

Poco a poco, he retomado nuevamente mi dieta normal.

Anoche, en el camino a casa, nos detuvimos en un "Carl's Jr.", y le pedí a Lina que me acompañara a comerme una de esas jugosas hamburguesas de a seis dólares, sólo para probar que mis heridas están completamente sanas.

Pedimos una sillita para sentar a Andrés en la mesa junto con nosotros, y seguramente, el sentirse nuevo en ese ambiente, lo mantuvo tranquilo por varios minutos... Miraba para todos lados, observaba a la gente que pasaba por nuestro pasillo, miraba los adornos multicolores del restaurante... lo miraba todo. Lo hizo por suficiente tiempo, como para poder cenarnos nuestras hamburguesas tranquilos y luego, entrar en una acalorada discusión sobre el precio controlado de la tortilla... que si es populismo, que si eso es contrario a lo que Calderón había ofrecido en su campaña en materia económica... y en medio de esa charla, Andrés estiró la mano y de mi charola agarró un puño de papas fritas que de inmediato se llevó a la boca, como si las papas a la francesa, fueran su comida favorita.

¿Por qué negarle el comer unas papitas fritas? ¿Por qué no darle a bienvenida a este alimento "chatarra" tan significativo en nuestra cultura pop? ¿Qué daño podría hacerle unas papitas, cuando su padre se ha alimentado de ellas toda su vida?

¿Cómo no darle la bienvenida a sus nuevos dientes superiores con unas frituras tan sabrosas?

Hijo, tu padre está orgulloso de mostrarte un mundo diferente al que te ha ofrecido Gerber.

Bienvenido a la comida chatarra.

viernes, enero 19, 2007

La lectura ha sido una compañía que ha ido y venido a lo largo de mi vida en muchas ocasiones. La claridad mental que me exijo cuando leo un libro ha sido fundamental para comenzar en la primer página, y hasta leer su última palabra con la mayor atención y concentración posible, y esto ha hecho de la lectura uno de mis pasatiempos que más disfruto.

Lo confieso, he leído mucha basura. Libros que no han aportado nada -ni positivo ni negativo- en mi vida. Y desafortunadamente todavía son muy pocos los libros que han dejado en mí una huella imborrable.

Uno que tengo presente muy frecuentemente y que me impresionó muchísimo desde la primera vez que lo leí, -lo he leído por lo menos 3 veces- es "El Perfume" de Patrick Süskind.

Recuerdo que estaba cursando la última parte de mi carrera, en el tecnológico, -hace más de 10 años- y fué el motivador más fuerte que tuve en ese entonces para hacer la temporada más larga y productiva de mi gusto por la lectura.

Luego de mi lectura, compartí el texto con una hermosa rubia -parecida a las víctimas de Jean-Baptiste Grenouille- para que entendiera la razón por la que no le despegaba la naríz de su cuello, y entendiera que era mejor prestarme su cuello indefinidamente, en lugar de obligarme a matarla y meterla en un frasquito.

Ella, al igual que toda la gente que conozco que ha leído esta obra, quedó impresionada por el realismo de la narrativa, me preguntó que si ya existía la película de "El Perfume".

Hoy, después de más de 10 años de habernos imaginado la música, la fotografía, incluso algunas escenas de ese maravilloso libro, esa hermosa rubia que sigue prestándome su cuello para olerlo, me invitó al cine a ver, por fin, esa película que habíamos esperado por tanto tiempo.

Es imperativo recalcar que la película es excepcional. Que ha sido una producción a la altura de la calidad de la historia. Que a pesar de que todos los que estábamos en la sala, seguramente conocíamos perfectamente la historia, fué capaz de sorprendernos, aterrarnos y mantenernos en suspenso en todo lo largo de la película.

Ver en el cine "El Perfume", fue para mí, tan impresionante como la primera vez que terminé de leer su libro.

Además, con el valor agregado de que tuve la fortuna de vivir la experiencia nuevamente con la mujer que se ha encargado de perfumarme la vida.

Si están dudándolo, ¡Vayan a verla!


jueves, enero 18, 2007

Sobre la carretera de cuota Guadalajara-México, en caseta de cobro atendida por Ramón:

Alejandro: ¿Cuánto me falta para llegar a León?

Ramón: Con esas greñas y ese olor, se me hace que ya se pasó...