Hace unos días, había escrito que la gente me preguntaba a menudo que cuándo ibamos a tener un hijo; y la idea aunque siempre me ha parecido interesante y atractiva, y aunque siempre dije que ya estaba listo para ser padre, era una situación que simplemente veía muy lejos en mi vida.
Apenas hace unos cuantos días, seguramente recibiste un mail en que decía que llegar a los 30 no significaba dejar de ser el muchacho jovial y alegre que he sido durante todos mis 20's. Que me aferraría a esa lúdica edad en la que se actua con libertad y sin medida.
Ayer, apenas ayer, me enteré que ya estamos esperando un hijo.
Mi amada esposa -Lina- y yo recibimos la noticia con un gesto que podría confundirse en varios sentimientos.
Sorpresivo, fulminante, destellante.
Como iniciar el vertiginoso descenso en la montaña rusa más alta del mundo.
Como mantenerte en caída libre esperando caer al agua fría.
Como sentir que la sangre corre más rápido que de costumbre... como si todas las ideas y pensamientos se avalanzaran y te golpearan todas en un instante y simplemente no puedes verlas todas.
Así se siente.
Alegría. Emoción. Miedo.
No nos lo esperábamos. No en este momento... Yo decía que ya estaba listo; yo decía que quería ser padre; yo quería educar un hijo. Se ha cumplido mi deseo más pronto de lo que tenía planeado.
Es momento de enseñarle a alguien el mundo en que vivimos.
Enseñarle a caminar, a hablar, a jugar.
Enseñarle valores, sentimientos, responsabilidades.
Darle la oportunidad de que sea independiente y que aprenda a amar a su padre ya su madre.
Tenemos el reto de desarrollar su inteligencia... de que aproveche todos los recursos que podremos poner a su disposición...
Tendremos el reto de enseñarnos a ser padres. De aprender a abrazarlo, a cuidarlo, a alimentarlo.
De quererlo sin mimarlo, de soltarlo sin lastimarlo, de que aprenda a volar sin que nos deje.
Lina y yo estamos muy contentos, abrazados en una semilla humana que está en su cuenta regresiva para explotar.
Esperando que llegue y que podamos vernos en sus ojos y que podamos vernos a travez de sus ojos, y que podamos abrazar esa piel que será nuestra piel, y cuidar esa sangre que es nuestra sangre.
Quiero oírle llorar y componerle una melodía,
mirar cuando duerme y escribirle poesías,
quiero vivir sus sonrisas y entregarle mi vida.
Espero poder expresar esto que me pasa. Este sentimiento de sentir que crece una parte de mí en el vientre de Lina. De que en verdad somos ya uno solo.
De que ya no estamos solos.
Súbitamente, ha cambiado mi visión del mundo. Derrepente, la idea de vivir cada uno de los años que cumplo, se ha convertido en un deseo incontenible. Vivir mis treintas como un padre jóven, mis cuarentas, como educador de un adolescente y mis cincuentas, y mis sesentas...
Empiezo a entender el significado de la vida, y lo importante que es saber disfrutar la parte que nos está tocando vivir en cada momento.
Un abrazo lleno de felicidad.
A.
jueves, agosto 18, 2005
lunes, julio 25, 2005
Casi me habría sido imposible imaginar siquiera que yo tendría algún día 29 años.
He llegado por fin a la última cifra de mis años 20's, y todavía no estoy seguro de qué debería estar pasando conmigo.
Tal pareciera que me he decidido, de manera inconciente, mantenerme en los 20's permanentemente y el último escalón, todavía no me ha pesado en lo absoluto; apesar de los insistentes recordatorios de mis conocidos de que ya he comenzado la madurez de mi vida y que una vez casado, lo que me hace falta es un hijo para seguir con los modelos que nos ha impuesto la sociedad.
Pero no. No me siento pretreintañero.
De alguna manera, me ha gustado mucho lo que los veintes significan y sigo sientiendome como un jóven postadolecente, con ese entusiasmo emprendedor y aventurero que nos caracteriza a los muchachos de nuestras edades.
Hoy más que nunca, he sentido como propio el dicho de que la edad se lleva en el interior y que los años y las arrugas en la cara, no significan nada cuando el espíritu se mantiene jóven.
Hoy he cumplido mis primeros 29 años biológicos. He dado apenas 29 giros al sol y este es mi verano número 29.
He notado que se agraba mi problema de caída de cabello, y que las líneas de expresión han decidido permanecer ahí apesar de lo inexpresivo que puede ponerse mi cara; y en la calle, cada ves más personas me llaman "señor".
Todavía eso no me importa.
Seguiré siendo el mismo veintiañero de siempre, y de ser posible, prometo mantenerme en esta edad lúdica e intensa por el resto de mi vida, aunque los traspiés de la vida, me hagan parece un poco más adulto.
Un abrazo a todos ustedes.
alejandro.
He llegado por fin a la última cifra de mis años 20's, y todavía no estoy seguro de qué debería estar pasando conmigo.
Tal pareciera que me he decidido, de manera inconciente, mantenerme en los 20's permanentemente y el último escalón, todavía no me ha pesado en lo absoluto; apesar de los insistentes recordatorios de mis conocidos de que ya he comenzado la madurez de mi vida y que una vez casado, lo que me hace falta es un hijo para seguir con los modelos que nos ha impuesto la sociedad.
Pero no. No me siento pretreintañero.
De alguna manera, me ha gustado mucho lo que los veintes significan y sigo sientiendome como un jóven postadolecente, con ese entusiasmo emprendedor y aventurero que nos caracteriza a los muchachos de nuestras edades.
Hoy más que nunca, he sentido como propio el dicho de que la edad se lleva en el interior y que los años y las arrugas en la cara, no significan nada cuando el espíritu se mantiene jóven.
Hoy he cumplido mis primeros 29 años biológicos. He dado apenas 29 giros al sol y este es mi verano número 29.
He notado que se agraba mi problema de caída de cabello, y que las líneas de expresión han decidido permanecer ahí apesar de lo inexpresivo que puede ponerse mi cara; y en la calle, cada ves más personas me llaman "señor".
Todavía eso no me importa.
Seguiré siendo el mismo veintiañero de siempre, y de ser posible, prometo mantenerme en esta edad lúdica e intensa por el resto de mi vida, aunque los traspiés de la vida, me hagan parece un poco más adulto.
Un abrazo a todos ustedes.
alejandro.
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